La cuenca del río Ambato cubre
60% de la provincia Tungurahua, representa una superficie de
1.300 km2 aproximadamente y su población es de 310.000 personas,
(densidad promedia : 240 hab./km2). Las altitudes van desde
2.200 hasta 6.300 m.s.n.m (Chimborazo).
Agua
y Suelo
La cuenca está delimitada al
oeste por una cadena montañosa cuyos nevados (Chimborazo 6.310
m.s.n.m. el punto más alto de la cuenca, Carihuairazo) alimentan
la red hidrológica de la Provincia. La cuenca se cierra cerca
de Ambato, al desembocar el río Ambato en el Río Patate, a
2.200 m.s.n.m.
La red de canales de riego
De esta red, los canales más
importantes por su caudal son : Huachi Pelileo (1.000 l/s),
Mocha Tisaleo Cevallos (333 l/s), Mocha Quero Pelileo (300
l/s en estiaje), Mocha Huachi (aprox. 300 l/s en estiaje),
Cunuyacu Chimborazo (180 l/s), Chiquicahua (365 l/s), Casimiro
Pazmiño (265 l/s), Alta Fernández (218 l/s).
Los canales bajan de los páramos
occidentales y septentrionales de la cuenca y, en su mayoría,
riegan hasta las partes bajas, atravesando varios pisos, con
derechos y necesidades de agua distintas. En las partes bajas
de la cuenca se han concentrado históricamente los derechos
de agua, sus pobladores son los constructores de la mayoría
de los canales grandes. Además la cuenca cuenta con canales
comunitarios que conducen caudales más pequeños, en general
ubicados en las zonas indígenas de la parte alta.
A excepción del canal Huachi
Pelileo que es un canal estatal transferido a los usuarios,
todos son canales antiguos, la mayoría construidos por haciendas
y ahora administrados por juntas de regantes.
Como ilustración algunos datos
sobre el reparto del agua entre pisos:
Sistema Cunuyacu Chimborazo
| Zonas
de riego |
Caudales |
Usuarios |
Zona
alta y
media |
Cunuyacu
Yatzapuzán
Tamboloma Mulanleo
Pilahuin
Conolongo
Chibuleo San Luis
Chacapungo |
108.4
61% |
2930
58% |
| Zona
Baja |
Santa
Rosa
Tingo
Misquilli |
69.68
39% |
2089
42% |
| Total |
6170
ha |
178.08 |
5019 |
Canal Toallo
| Zonas
de riego |
Caudales |
Usuarios |
Zona
alta y
media |
Angahuana |
36
47% |
700
60% |
| Zona
Baja |
Misquilli
Alobamba
Huachi
El Quinche |
40
53% |
460
40% |
| Total |
1440
ha |
77 |
1160 |
Sistema Chiquicahua
| Zonas
de riego |
Caudales |
Usuarios |
has |
Zona
alta y
media |
Pucara
Grande
Pilahuin
Chibuleo
Pataló Alto
Chacapungo
San Miguel
Benigno Vela |
75
20% |
1´800
50% |
1480
|
| Zona
Baja |
El
Quinche
Miñarica
Santa Rosa |
290
80% |
2´000
50% |
1464 |
| Total |
6170
ha |
365 |
3´800 |
2944 |
Manejo actual del agua
Sin embargo los conflictos entre
usuarios de los distintos pisos, las disminuciones de caudales
debidas a la mayor explotación de las partes altas, las deficiencias
en el reparto y en la infraestructura de conducción y de reparto
provocan pérdidas de eficiencia en la distribución y el aprovechamiento
del agua. Los niveles de coordinación entre las organizaciones
de regantes de los varios pisos son muy variable en función
de los sistemas.
Los conflictos que existen alrededor del acceso al
agua de riego se deben a:
En la parte baja:
En la parte alta:
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Tenencia de la
tierra y Demografía
Algunos datos sobre la influencia de las haciendas
La presencia de las haciendas
en la Provincia de Tungurahua ha sido menos fuerte que en otras
provincias de norte y del centro de la sierra (Carchi, Imbabura,
Pinchincha, Chimborazo).
Según los datos disponibles del INDA (ex - IERAC), en
la cuenca existían en el año 64 todavía más de 30 haciendas, correspondiendo a
una superficie total de 18830 ha (14% de la superficie total) que fueron posteriormente vendidas,
adjudicadas como liquidación de trabajo precario (huasipungueros) o invadidas
por comunidades.
A más de la Reforma Agraria aplicada
entre los años 1964 y 1984 en Tungurahua, el estado entrega
sus propiedades en el páramo a las comunidades cercanas
a través del Ministerio de Agricultura (Colonización)
desde el año 1984.
Los procesos de Reforma Agraria y de Colonización
que se dan a partir de los años 60, tienen mayor incidencia
en la parte alta de la cuenca.
En las partes bajas y medias las haciendas existentes
habían pasado ya por un proceso de comercialización
de la tierra y del agua desde el siglo 19.
La repartición de las tierras y sus consecuencias en los varios pisos
Zonas bajas (2.200 a 2.800 m)
En las zonas bajas (Huachi, Alobamba,
Quinchicoto, Cevallos, Mocha y Quero bajo) la producción
de las haciendas o grandes propiedades - era a la vez
agrícola (cereales, frutales desde el siglo 19), y en
su mayoría pecuaria orientada hacia la crianza ovina,
para la producción de lana.
Los productos de las haciendas eran transformados por las manufacturas
textiles,
ampliamente desarrolladas en los siglos 18 y 19, o los molinos,
controlados por los
mismos hacendados o terceras personas.
En la zona baja convivían minifundistas que tenían
relaciones laborales con las
grandes propiedades. Estas utilizaban muy poco el sistema de
huasipunguero
(trabajadores vinculados de por vida a la hacienda por un sistema
de dependencia
vecino a la esclavitud), sino privilegiaban sistemas de contratación
o siembras al partir.
El trabajo realizado por los peones no siempre esta remunerado,
permite también acceder a algunos intercambios con la hacienda : acceso al agua
para consumo o
abrevadero, derecho de pastorear terrenos en barbecho o matorrales.
Los minifundistas no tenían acceso al agua de riego hasta que los grandes
propietarios vendieran tierras y derechos de agua (finales siglo 19, inicios 20). Gracias
a las facilidades de préstamo (hacendados, Iglesia), los pequeños propietarios
acceden al agua y a más tierra.
Sus sistemas de producción evolucionan desde la producción de secano para el
autoconsumo (cereales, papa, borregos) hacia sistemas más intensivos
(generalización de la fruticultura e intensificación de las crianzas hacia ganadería
lechera en la parte baja desde medianos del siglo 20).
La competencia internacional al final del siglo anterior y la competencia en la industria
textil llevó a un abandono progresivo de esta actividad en la provincia. Nuevas
actividades se desarrollaron como la industria del calzado, y la especialización en la
producción y comercialización de productos agrícolas (frutas, papas). El carácter
comerciante de la provincia se explica por su ubicación estratégica, al cruce entre
sierra y costa, sierra y oriente, y punto estratégico entre sierra norte y sur3.
La creación de este mercado de la tierra y del agua lleva a la aparición de una
organización que administre el agua, y gestione los derechos. Estos son sometidos a
una división permanente desde esta época por compra y venta de tierras y por las
herencias, llevando a situaciones de escasez.
Actualmente, por la presión demográfica creciente (niveles de natalidad altos,
mejoramiento de los servicios de salud, disminución de la mortalidad infantil) y la
presión urbanística, los fenómenos de fragmentación de las fincas son más agudos
todavía.
Las zonas bajas se caracterizan de nuevo por una estructura agraria de minifundio.
Las estrategias familiares se orientan más hacia la intensificación cuando los medios
de producción lo permiten (disponibilidad de agua, tierra y mano de obra), o hacia el
fomento de actividades rurales complementarias (obreros a domicilio, venta de la
fuerza de trabajo). La disponibilidad de tierra y de agua son las dos limitantes
principales de estos sistemas.
Zonas Medias (2.800 a 3.600 m)
Las condiciones de acceso a la tierra y al agua en las zonas medias son mucho más
diversificadas que en la zona baja donde las secuencias históricas son más o menos
similares en los diferentes sectores de la cuenca baja.
Los criterios que diferencian las zonas medias entre si son:
-
La calidad del suelo que, a pesar de tener un origen común : las cenizas
volcánicas, han evolucionado diferencialmente, en función del uso, de las
pendientes y del manejo de la fertilidad. En su mayoría los suelos son arenosos y
secos (arena más o menos gruesa, sin limo, con poca materia orgánica y neutros –
tipo J4), o limo-arenosos profundos secos menos de 3 meses al año (suelos
profundos, un poco ácidos, con arena fina negra, y una tasa alta de materia
orgánica de 2 a 3% - tipo H). Existen afloramientos muy puntuales de cangagua
(Pasa, San Fernando).
En la parte meridional de la cuenca (Mocha, Quero), las zonas medias correspondían
a propiedades medianas y fincas de terratenientes. Las partes de páramo (arriba de
los 3.400 o 3.600 m.s.n.m.) estaban hasta los años 70 en manos de hacendados (caso
de Quero) o del Estado (Mocha).
Existían estrechas relaciones de dependencia entre los finqueros de la parte media y
los hacendados de la parte alta en Quero. Estas haciendas tenían pocos
huasipungueros, los únicos empleados permanentes eran los administradores
(mayórdomo y responsables de los rebaños). La mano de obra era generalmente
contratada (peones) o se sembraba al partir.
El sistema de “ayudas” (Hacienda Jaloa El Rosario) permitía a los pobladores de la
parte media acceder a recursos de la parte alta controlados por la hacienda (leña,
pasto, agua para consumo humano y abrevaderos). La “ayuda” es un sistema de
intercambio de fuerza de trabajo contra el uso de ciertos recursos naturales. Vale
mencionar que las haciendas controlaban, hasta su venta, toda el agua de la parte alta
y media, así que los páramos y matorrales. El número de días dados por “ayuda” dependía del tamaño del rebaño que se
mandaba a pastar en las tierras de la hacienda.
En Quero, los cambios en los sistemas de producción que se han dado en los últimos
50 años se deben a la venta de las haciendas, la integración del cantón al mercado
provincial y nacional, y la apertura de las fronteras. Los efectos fueron : el desarrollo de las crianzas bovinas en las tierras compradas a
las haciendas, en remplazo de los rebaños ovinos, una orientación hacia cultivos de
venta y el abandono de los cultivos tradicionales (cereales, tubérculos andinos) y una
especialización posterior en el cultivo de la papa (condiciones climáticas y ecológicas
favorables y creación de estructura de mercado especializada).
En Mocha, la parte media beneficia de un sistema de riego (acequia Mocha Tisaleo
Cevallos) debajo de los 3.490 m.s.n.m. Las tierras ubicadas arriba del canal eran de
propiedad del Estado hasta el 1983. Antes de su repartición correspondían a una zona
de pastoreo “libre” para los rebaños de borregos de los pobladores mestizos del
pueblo y sus barrios. Aparentemente no existían normas de acceso y uso.
Las pocas comunidades altas de Mocha correspondían a los huasipungos de las
haciendas (El Molino, Quinchicoto).
El reparto de las tierras de páramo estatal permitió a los ex - huasipungueros acceder
a tierras cultivables, y a pobladores del pueblo (parte media) a ampliar la extensión de
su finca y acceder al piso alto. Los efectos directos de esta distribución de tierras es la desaparición de las crianzas
extensivas de borregos. Estos son remplazados por rebaños bovinos de leche y/o
carne (dependiendo de la superficie adquirida por los socios) manejados con pastos
artificiales. Se extiende igualmente la superficie explotada progresivamente a medida
de las reparticiones individuales. Los tipos actuales se diferencian esencialmente por
el acceso al agua, pero sobre todo por el acceso a uno o varios pisos.
La falta de equidad en la repartición de las tierras altas llevó a las diferenciaciones
actuales. La repartición se hizo a través de la conformación de asociaciones afiliadas al
Ministerio de Agricultura. En los barrios y el pueblo de Mocha, los “caciques” fueron los
que accedieron a mayores extensiones. La diferenciación en el acceso resulta más de un poder político que económico por lo que los precios de las tierras entregadas por el
Estado correspondía a cuotas mínimas de los socios beneficiarios.
La comunidad de Chilcapamba, comunidad de ex trabajadores de hacienda, es la
excepción en el cantón. Es la única asociación conformada de gente sin tierra propia.
Vale destacar que el proceso de “colonización” manejado por el Ministerio de
Agricultura pretendía repartir las tierras de los páramos estatales a trabajadores
precarios sin tierra.
En la parte media correspondiente a las parroquias de Pasa y San Fernando donde la
presencia de las haciendas fue menor y donde existe acceso al riego, existen
principalmente fenómenos de reducción de las extensiones de las fincas por herencia
o creación de un mercado de tierras, expansión de las tierras cultivadas hacía las
quebradas o zonas de fuertes pendientes. Resulta un proceso de minifundización,
pero no tan fuerte como en le piso bajo.
Por ser las tierras de la parte media cultivadas desde siglos atrás, los problemas de
restitución de la fertilidad son más importantes que en la zona alta, así que los riesgos
de erosión (por pendientes y prácticas de explotación). Igualmente se dan problemas
fitosanitarios, principalmente de contaminación de suelos por la tendencia a la
especialización en ciertos cultivos (papa en Quero, ajo en Chibuelo, cebolla en
Mocha).
Zonas altas
Arriba de los 3.600 m.s.n.m. se ubicaban las zonas de pastoreo ovino extensivo,
propiedades comunales, de haciendas o del Estado, y caracterizadas por condiciones
climáticas y de acceso difíciles.
A raíz de la Reforma Agraria, que corresponde también a un periodo de expansión
demográfica fuerte, estos territorios son objeto de colonización y explotación más
intensiva, llevando a una mayor frafilidad de los equilibrios ecológicos del páramo,
fuente de agua, leña, pastos.
Siempre se han dado relaciones de extracción de estos recursos desde las zonas más
bajas. La explotación actual que permite el sustento económico de las comunidades
altas lleva a conflictos y cuestionamientos sobre el uso de estos recursos por los
pobladores de las zonas altas de parte de los usuarios de las partes medias y bajas.
La colonización actual de los páramos viene de varios procesos como : migraciones
desde zonas de la parte media en búsqueda de nuevas tierras, asentamientos de
comunidades de ex – huasipungueros o compradores de haciendas, expansión de
fincas de la zona media.
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Aspectos Socioeconómicos
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Documentos
 |
Por: Corporación EcoPar; Honorable Consejo Provincial del Tungurahua; Proyecto de Manejo Cuencas Hidrográficas; Proyecto Regional Cuencas Andinas (CONDESAN-REDCAPA-GTZ)/ Andrea Arias; María Augusta Almeida; Pool Segarra G.: 2005.- 51 p. |
 |
Por: Corporación EcoPar; Honorable Consejo Provincial del Tungurahua; Proyecto de Manejo Cuencas Hidrográficas; Proyecto Regional Cuencas Andinas (CONDESAN-REDCAPA-GTZ)/ Andrea Arias; María Augusta Almeida; Pool Segarra G.: 2005.- 56 p. |
 |
Por: Marina Kosmus; Wolfgang Lutz: 2003.- 32 p. |
 |
Por: PROMACH; GESOREN; GTZ/ Andrade; Kosmus; Renck: 2003.- 30 p. |
 |
Por: Rafael Maldonado; Marina Kosmus: 2003.- 10 p. |
 |
Por: Comisión Ejecutiva Provincial: 2002.- 41 p. |
|
Por: GTZ; PROMACH; Ministerio del Ambiente; CICDA: 2000.- 185 p. |
 |
Por: GTZ.- 6 p. |
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