CDPP_2: Comentario:
Respuesta de Fausto Sarmiento a Anairamiz Aranguren
sobre si el paramo es un ecosistema natura
l.

Septiembre 8, 1997


Que bueno que los comentarios anteriores sobre los paramos como un sistema antropico han motivado esta apertura hacia discutir la generalizaci¢n en exceso del termino "natural". Estoy de acuerdo a las inquietudes surgidas en el CIELAT y vertidas por Lina, Marcelo y Anairamiz; pero al mismo tiempo debo aclarar ciertos puntos con el animo de aportar acad‚micamente sobre el origen y posiblemente el destino de los paramos:

>El presente comentario surge de una preocupaci½n acerca del articulo
>escrito por el Dr. Fausto Sarmiento. Sin intentar polemizar y con la
>intencion de generar una interraccion productiva discentimos de la
>opinion de este artøculo.

No es tan solo mi opini¢n sino la de muchos otros cient¡ficos que han llegado a la misma conclusion luego de una vida entera de estudios especializados en los paramos. El caso citado de Luteyn y de Balslev (1992) quienes editaron el libro mencionado como referencia de partida y varios otros que participaron en el encuentro de Nueva York, son ejemplos de que no es tan solo mi criterio.

>Como investigadores que trabajamos en ambientes de píramo de
>Venezuela, nos preocupa sobremanera la excesiva generalizacion de
>algunos argumentos acerca del ambiente de píramo como por ejemplo
>la frase citada textualmente: "Considerar al píramo como un ecosistema
>natural es un error". Estamos de acuerdo en que los paramos como
>otros ambientes de montana han sido modificados en diferente grado
>por el hombre, incluso algunos paramos tienen amplio grado de
> "antropizacion".

Al conversar de terminologia ecologica con otro botanico venezolano, Otto Huber, quien se encuentra editando el glosario fitobotanico de America Latina, nos dimos cuenta que los textos de ecologia tratan muy a la ligera ciertos adjetivos como "natural" que distan de ser descriptores aceptables.
Esto ya lo evidenciaron Balee (1987) y Campbell (1994) cuando propusieron que las selvas amazonicas son antropog‚nicas y que la composicion de especies, pese a contener generos o especies endemicas, responde a las presiones de seleccion de uso de la tierra. Si esto sucede en las selvas amazonicas, imaginemos lo que ha pasado en las selvas tropandinas, cuyos remanentes casi desaparecidos se han transformado en pajonales y
herbazales de altura (Budosky 1968). El impacto ha sido tan grande que yo he preguntado si habr fallado la sucesion ecologica en los Andes (Sarmiento 1997a)

>Pero afirmar que todo el ambiente paramo es fruto de la accion humana
>y no un ecosistema natural es una generalizacion excesiva y peligrosa
>especialmente para los fines de la conservacion.

Creo que es al contrario. Aparte de interesar mucho a la conservacion precisamente por tratarse de ambientes utilizados, que protegen recursos como el agua y los bosques, usados por las ciudades andinas y que nutren el agrosistema andino, yo creo que es muy relevante ya que conservar los relictos de bosque maduro o el pastizal "nativo" es un desafio de restauracion ecologica muy importante para el desarrollo sustentable del ambiente paramuno. Sin recuperacion del ambiente natural, sea por regeneracion sucesional o por ingenieria ecologica, el termino conservacion no deja de ser cosmetico y tecnocratico. Desde los trabajos del "padre de la ecologia de paisajes" (Troll 1968) hasta los enunciados de Ellenberg (1979) y de Acosta-Solis (1986) en donde claramente se habla de la mediterranizaci¢n de las monta¤as tropicales americanas, que han sido de tal manera afectadas que todo el orobioma podria ser considerado "antropofilo".

Ademas, creo que todos estamos de acuerdo desde la reunion de Caracas y de Santa Marta (Congresos de Parques Nacionales y Reservas Equivalentes) que la meta es conservar el conjunto y no el 10% de lo natural en un area protegida intocada, separada de una realidad socioeconomica y ecologica a veces frustante en las montanas.

>Los elementos del ambiente píramo se puede identificar en los registros
>polinicos antes de la intervenci½n humana, y aunque haya fluctuado el
>limite píramo-bosque en el tiempo se puede hablar de un ambiente
>natural de píramo desde hace miles de aõos. Como consecuencia de
>esto surgieron endemismos a nivel de g€nero lo cual reafirma la
>presencia de un ambiente natural.

Los registros polinicos de la Sabana de Bogot de Van der Hammen citados en Molinillo & Monasterio (1997) son solo parcialmente representativos de los ambientes de monta¤as tropicales. No olvidemos el hecho que usar el termino "campesino" para referirse a los habitantes de los paramos del Banco en la Sierra de la Culata no es sino un calificativo de un colono mestizo no indigena. Ellos aseguran que la historia de uso del paramo solamente es de unos pocos cientos de anios, en contraste con el uso de la puna que se extiende a varios milenios. Sin embargo, los indigenas en territorio Venezolano y Colombiano (en donde se aplica el endemismo a nivel de genero de Espeletia) fueron diezmados en la colonia y no existen en la actualidad, cosa que no sucede en el Ecuador ni en el Peru. Evidencias del pastoralismo antiguo del paramo se observa en el Chimborazo, por ejemplo, donde la reintroduccion de la vicuna se ha experimentado como mecanismo restaurador del ambiente de p ramo, que en el rea se encuentra tan degradado que solamente alberga las pajas serot¢nicas (Stipa, Festuca, Calamagrostris) y otros arbustos asociados a las quemas sucesivas. Fue tanto el cambio que cuando Humboldt describio esos paisajes en su estudio fitogeografico altitudinal, el se refirio a que tenia un "caracter" especial forjado por el hombre (Sarmiento 1997b).

Otros estudios comprehensivos de las cuencas de paramo en el Ecuador (Steinitz-Kannan, In Press; Colinvaux et al. In Press; Colinvaux 1993), en que las diatomeas (mejores indicadoras de cambio clim tico que polen), los fitolitos (mejores indicadores de presencia de gramineas que polen) y los mismos archivos polinicos (tratados or metodologia no convencional), determinan la historia de la alta monta¤a hasta despu‚s de la ultima glaciaci¢n. Un gran problema, aun no resuelto, es que los estudios palinologicos solo pueden identificar la estructura de la comunidad hasta el nivel de genero y en casos solamente hasta familias. De ahi en adelante, el paleoec¢logo que interpreta los tubos perforados de las lagunas andinas puede generalizar y predecir una comunidad forestal
(i.e., en la que dominan las familias y generos arboreos) o una comunidad de herbazales (i.e., en la que dominan familias y g‚neros arbustivos y herbaceos, incluidas poaceas pero no exclusivamente ellas).

>Es nuestra intencion profundizar sobre este tema y trataremos de utilizar
>este espacio para en las proximos dias poner a su cosideracion un
>articulo mas amplio sobre el píramo como ecosistema natural.

Luego del magnifico libro sobre el medio ambiente p ramo (Salgado Laboriou 1979) muchos estudios dieron por hecho que el paramo es un ambiente natural; incluso Williamson et al (1986) desarrollaron sus estudios de la ecologia del fuego para falsificar la hip¢tesis que estamos tratando. A riesgo de parecer insistente, pienso que debo cerrar mi comentario recalcando en que ya se ha desechado la idea de ecosistema "natural" como lineamiento de base para conservaci¢n; no solamente que refleja el viejo paradigma del "equilibrio" sino que sugiere la naturaleza no humana manejada por humanos, dos de los fundamentos que la nueva ecologia
pretende demitificar. (Naveh 1994, Odum & Sarmiento In Press).

Referencias:

- Acosta-Solis, M. 1986. Los paramos del Ecuador. Imprenta Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito

- Balee, W. 1987. Cultural forests of the Amazon. Garden, 11(6):12-14,32.

- Balselev, H. & J. Luteyn. 1992. Paramo: an ecosystem under human influence. Academic Press, New York.

- Budosky, G. 1968. La influencia humana en la vegetacion natural de las montanias tropicales americanas. pp. 157-161. In: Troll, C. (Editor). Geoecology of the mountain regions of the tropical Americas. Ferd. Dummers Verlag, Bonn.

- Campbell, D.G. 1994. Scale and patterns of community structure in Amazonia. pp. 179-197. In: Edwards, P., R. May & R. Webb (editors). Large Scale Ecology and Conservation Biology. Blackwell Scientific Publications. London.

- Colinvaux, P.A. 1993. Pleistocene Biogeography and diversity of tropical forests of South America. In: Goldblatt, P. (editor) Biological Relationships between Africa and South America. Yale University Press, New Haven, CT.

- Colinvaux, P.A., M. Bush, M. Steinitz-Kannan & M. Miller. In Press. Pollen records from the Andes and Amazon compared. Quaternary Research.

- Ellenberg, H. 1979/ Man's influence on the tropical mountains ecosystems of South America. Journal of Ecology, 67:401-416.

- Molinillo, M. & M. Monasterio. 1997. Pastoralism in Paramo environments: practices, forage and impact on vegetation of the Cordillera de Merida, Venezuela. Mountain Research and Development, 17(3):197-211.

- Naveh, Z. 1994. From biodiversity to ecodiversity: landscape ecology approach to conservation and restoration. Restoration Ecology, 2(3):180-189.

- Odum, E.P. & F.O. Sarmiento, In Press. Ecologia: el puente entre ciencia y sociedad. Editorial MacGraw Hill Interamericana, Mexico.

- Salgado-Laboriou, M. (Editor). 1979. El Medio Ambiente Paramo. Centrode Estudios Avanzados, Caracas.

- Sarmiento, F.O. 1997a. landscape regeneration by seeds and successional pathways of Tropandean slopelands. Mountain Research and Development, 17(3):239-252.

- Sarmiento, F.O. 1997b. The mountains of Ecuador as a birth place of ecology and endangered landscape. Environmental Conservation, 23(4):346.

- Steinitz-Kannan, M. In Press. Andean lakes in Ecuadorian protected areas. In: Sarmiento, F.O. (editor). Latin American Mountain Protected Areas. The George Wright Forum. 9, 1997.

- Troll, C. 1968. Geoecology of the tropical mountain region of the Americas. Ferd. Dummlers Verlag, Bonn.

- Williamson, G.B., F. Schaft, A. Alvarado, C. Redhead, A. Stam & S. Sterner. 1986. Effects of repeated fire on tropical paramo vegetation. Tropical Ecology, 27:62-69.

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Fausto O. Sarmiento, Ph.D.
Adjunct Research Scientist, Institute of Ecology
Program Coordinator, Center for Latin American and Caribbean Studies
The University of Georgia
G40 Baldwin Hall, Campus. Athens, GA. 30602-1619. USA.
Phone: 706.542.9079 Fax: 706.542.8432
email: fsarmien@uga.cc.uga.edu Internet: http://www.uga.edu/~clacs.html

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