CDPP_2: Contribucion:
Los Páramos del Mundo: historias raras y
preguntas flotantes

Patricio Mena V., M.Sc., M.A.
Programa de Comunicación
EcoCiencia

Septiembre 6, 1997


Los paramos del mundo: historias raras y preguntas flotantes Les invito a pensar un momento en esta historia un poco extrania:

Un individuo nacido en la parte norte del Ecuador, que no tiene una formacion biologica (pongamos por caso una arquitecta) pero que conoce bien el campo y le gusta la naturaleza, es parte de un obscuro experimento. Se le han vendado los ojos y ha sido llevada en helicoptero a un lugar remoto. Ya en el sitio, antes de que se le quite la venda, esta persona se da cuenta de que el clima es muy frio, pero sin embargo siente los rayos del Sol como agujas en su piel. Hay un viento que silba y lo que parece ser una corriente pequenia de agua en la cercania. El terreno es escarpado e, incluso sin haber caminado nada todavia, la respiracion se le hace un poco dificil. Ya antes de que se le quite la venda, y a pesar de que el viaje ha sido mas largo de lo que hubiera esperado, esta persona ya sabe donde esta. Por eso, luego de que ha recuperado la vision y ha comprobado que su suposicion era certera, lo que si le llama profundamente la atencion es la pregunta que le hacen sus misteriosos acompaniantes: …Puede decirnos en que continente estamos?

La arquitecta esta segura de que lo que esta viendo es el paramo. Incluso puede decir que paramo, a pesar de que no reconoce especificamente el paraje: -Esto es el paramo El Angel, he estado aqui varias veces. Pero la pregunta es demasiado extrania y le hace observar con detenimiento el paisaje. Si: es El Angel. No puede ser otra cosa, o tal vez son los paramos vecinos en Colombia o, en el caso extremo, el paramo de los Llanganates, a unos 200 kilometros al sur y que constituyen, segun ha leido, el unico sitio al sur de El angel donde hay frailejones, las extranias plantas gigantes que hacen de estos paramos algo inconfundible. Pero la pregunta se referia al continente, no al pais ni la region... Esto obliga al conejillo de Indias a pensar otra vez: se fija mejor en la vegetacion que conoce bien pero no con detalle cientifico. Lo unico que puede aseverar por lo pronto es que los frailejones parecen algo distintos porque no tienen un solo tronco con una roseta al final sino que al final se parten en varias cabezas. En el paramo de El Angel es raro encontrar frailejones bicefalos.

Por otro lado, no puede ver otras plantas muy llamativas y relativamente comunes, que parecen pinias gigantes y se llaman achupallas. Pero hay otras plantas, parecidas pero menos duras y espinosas. La paja parece identica y no puede notar mayor diferencia en los arbustos y las hierbas pequenias. -Ya que me preguntan por el continente, diria que estamos en Sudamerica, pero... no estoy segura-, concluye la arquitecta con un tono de sorpresa y desilusion a la vez.

La cuestion cambia cuando el sujeto transportado es un botanico que conoce bien la flora de los paramos. Despues de un analisis mas bien rapido de la vegetacion, tiene una respuesta diferente: -No se donde estamos, pero si se una cosa: esto no es Sudamerica-. Y por ultimo, la respuesta que da una biogeografa experimentada en el tropico de varias partes del mundo, es la definitiva: -Estamos en el continente africano. En el primer caso, el botanico que solo conoce la flora del paramo pero que no puede hacer comparaciones con otros continentes, encuentra sus claves en el hecho de que los "frailejones" no pertenecen al genero Espeletia sino a otro (dentro de la misma familia, de eso esta seguro) y al hecho de que las achupallas faltantes (del genero Puya) han sido remplazadas por otras que el jamas ha visto en estos sitios, a pesar de que las flores se parecen a las de otras plantas muy pequenias que hay por alli.

Asimismo, muchos de los generos y especies de los arbustos y hierbas son distintos a pesar de que el paisaje en general es practicamente identico al que el ha visto tantas veces. Al igual que con la arquitecta, su sorpresa es grande.

En el segundo caso, la biogeografa no se asusta y va mas alla: se da cuenta de que el genero Espeletia ha sido remplazado por el genero Senecio, que tambien aparece en los paramos sudamericanos pero sin formar plantas tipo frailejon. Tambien sabe que las achupallas gigantes son propias del tropico americano y que no existen en el africa, donde mas bien existen plantas parecidas pero de un genero totalmente diferente, Lobelia.

Esta fabula, un tanto ridicula por la premisa de que a alguien se le ocurra hacer este experimento con estas caracteristicas, nos hace ver que en realidad los paramos (o como quieran llamarlos) no son exclusivos de Sudamerica y que, efectivamente, se pueden encontrar ecosistemas practicamente identicos a nivel paisajistico en otros continentes, aunque su composicion taxonomica pueda ser notablemente diferente. Este fenomeno de convergencia ecologica no deberia llamarnos la atencion: despues de todo, las condiciones ambientales generales a las que deben adaptarse las plantas en los paramos americanos o las montanias tropicales africanas (llamadas con el termino colonialista "cinturon afroalpino") son identicas: situacion netamente tropical y altitudes superiores a los 3.500 m.

Tampoco deberia llamarnos la atencion que, a pesar de que las adaptaciones de estas plantas sean identicas y produzcan un paisaje muy similar, pertenezcan a taxones botanicos diferentes: las historias biogeograficas de estos sitios, a pesar de que alguna vez fueron parte del viejo continente de Gondwana, son bastante diferentes. En el caso de los frailejones del paramo norte de Sudamerica y los Senecio africanos, una de las "parejas ecologicas" que podrian formarse, resulta que ambos generos pertenecen a la misma familia (las Compuestas), pero eso no es una condicion en absoluto. Por ejemplo, en el paramo de El Angel hay tambien un helecho del genero Blechnum que esta en la misma categoria ecologica que los frailejones y achupallas americanos y los Senecio y Lobelia africanos: las llamadas rosetas gigantes. Asi mismo, entre los arbustos hay elementos de generos y familias distantes pero que poseen las mismas adaptaciones generales a las condiciones de estos ecosistemas.

En el caso de los pajonales, la convergencia taxonomica es mayor por el hecho de que hay una familia tipicamente formadora de pajonales en todo el mundo: las gramineas, pero a nivel de generos la cosa varia. Las condiciones que comparten los paramos y el cinturon afroalpino (y sitios mas o menos equivalente en otras partes del mundo) y a las que se deben adaptar las plantas (y los animales) son una estacionalidad diaria ("invierno todas las noches y verano todos los dias"), una alta irradiacion UV y una escasez fisiologica de agua (hay mucho de ella pero esta generalmente demasiado fria para poder ser aprovechada por las plantas).

Los estudios sobre estas convergencias no son cosa nueva y ha habido varios botanicos y ecologos que han hecho de esto su estudio de toda una vida, notablemente el botanico sueco Olov Hedberg. El estudio varios anios (especialmente durante los anios 60) la vegetacion de las montanias tropicales del Africa (el Kilimanjaro, el Monte Merd, los Volcanes Virunga y el Monte Kenia) y tambien visito (mas brevemente) los paramos del norte de Sudamerica. Este cientifico bien podria haber sido el botanico de la historia inicial: la similitud del paisaje entre los dos continentes a estas altitudes le debio impresionar profundamente. Basado en los estudios de Hedberg yo me propuse hacer una investigacion (para mi Licenciatura en Biologia de la Pontificia Universidad Catolica de Quito) en el paramo de El Angel, hace mas de 10 anios ya, por iniciativa de mi entonces profesor y ahora gran amigo, el botanico danes Henrik Balslev. El objetivo era cuantificar de alguna manera esta similitud y comprobar si el sistema de clasificacion que disenio Hedberg para las adaptaciones ("formas de vidas") de las plantas del cinturon afroalpino servian o no para las de El ngel y los paramos en general. Las conclusiones tal vez parezcan obvias: el sistema de Hedberg es perfecto para las plantas de los paramos, en primer lugar, y la convergencia se presenta a nivel ecologico de manera profunda, mientras que la semejanza taxonomica es relativamente alta a nivel de familia, moderada a nivel de generos y muy pobre a nivel de especies.

Desgraciadamente, mi investigacion, en lo referente al cinturon afroalpino, fue estrictamente bibliografica. Un suenio de toda la vida ha sido visitar algun dia los paramos africanos y tener la vivencia en persona. Ahora estoy dedicado a otras empresas pero siempre los paramos seran mi ecosistema favorito.

Tanto los estudios de Hedberg como el mio tienen que ver con la parte estrictamente botanica y fitosociologica del paramo y otros ecosistemas. En mi caso hubo una pequenia inclusion de la accion humana sobre este ecosistema al hacer los estudios de cobertura de las diferentes formas de vida en zonas poco y muy alteradas del paramo de El Angel, pero, de hecho, la variable social e historica ha estado, hasta donde puedo dar fe, casi ausente de estos analisis (tambien se que hay un creciente interes en la parte social de los paramos, pero desgraciadamente no conozco todavia lo suficiente del asunto).

A pesar de que no tengo una idea clara de como proceder, me parece que una cuestion muy interesante emerge de estos estudios que comprueban la convergencia ecologica (…extrahumana?) de estos ecosistemas. Estoy seguro de que el cinturon afroalpino tiene una historia de uso tan interesante como la del paramo y la puna. De hecho, debe ser un ecosistema tan "artificial" como buena parte del paramo. …Habra una convergencia a este nivel tambien? …La convergencia ecologica tendra algo que ver, ya sea como consecuencia o como gatillo, con una posible convergencia sociologica y/o viceversa? …Ha habido ya estudios o iniciativas al respecto? …Tienen sentido estas preguntas realmente? Me da la impresion de que la historia inicial puede enriquecerse notablemente con datos a este nivel y dejo abiertas estas preguntas para que la gente interesada y con masconocimiento les de vueltas, las critique y posiblemente les busque respuestas.


Patricio Mena V., M.Sc., M.A.
Programa de Comunicacion
EcoCiencia