La Conservación Circa situm de la diversidad de especies arbóreas multifuncionales

en los Agroecosistemas del bosque Seco hondureño

Adrian Barrance

Introducción

Centroamérica alberga varias especies arbóreas multifuncionales con potencial como componentes arboreos de los sistemas agroforestales en todos los trópicos, como Calliandra calothyrsus, Cordia alliodora, Gliricidia sepium y Leucaena spp. Entre las características que hacen útiles a estas especies estan la calidad y la diversidad de sus productos (por ejemplo madera, leña, y forraje), su provisión de otros beneficios y servicios (por ejemplo sombra para cultivos, fijación de nitrógeno y conservación de suelos) su vigor y energia. El clima y la topografía variada de la región han dado lugar a alto niveles de diversidad a niveles inter e intraespecíficos, dando excelentes oportunidades para la selección y el mejoramiento de las especies, hacia una variedad de usos y condiciones, incluyendo los mas duros de todo el mundo tropical (Simons y Dunsdon, 1992; Boshier y Lamb, 1997; Hughes, 1998). Además de aquellos mencionados anteriormente, hay muchas especies vigorosas que fijan nitrógeno cuyo potencial agroforestal permanece por explorarse internacionalmente.

Una gran cantidad de la diversidad de estas especies agroforestales se encuentran en la zona seca, que está ubicada principalmente a lo largo de las laderas que encaran al Pacífico hasta una altitud de alrededor de 800 m.s.n.m. y en algunos de valles interiores afectados por los efectos de la lluvia local. El bosque seco ha sufrido históricamente tasas altas de deforestación y ha sido descrito por Janzen (1988) como "el ecosistema tropical en mayor peligro". Los principales factores que causan esta deforestación en Honduras y los países vecinos han sido la dominación de las tierras bajas fértiles para hacienda y agroindustria, la consecuente marginación de los pequeños agricultores sobre las tierras del cerro (Durham, 1979) y los altos niveles de crecimiento demográfico (un incremento de 5 veces en la densidad de la población desde el comienzo del siglo; Stonich, 1993) que han conducido a una subdivisión repetida de las explotaciones agropecuarias y la marginación de los espacios forestales.

El paisaje de las laderas que encaran el Pacífico sur de Honduras ahora consta de un mosaico de milpas (maíz y campos de frijol), bosques secundarios, con solo un número pequeño de áreas forestales más grandes, la mayoría de los cuales están perturbados en gran medida.La poca extension de bosque que permanece, la alta demanda de la tierra por parte de la población rural empobrecida y una falta de recursos por parte del AFE-COHDEFOR la autoridad forestal estatal para controlar el caedoó ilegal, son obstáculos para el establecimiento y la protección de áreas protegidas estrictas. Sin embargo, el Gobierno Hondureño ha propuesto recientemente el establecimiento de 10 áreas protegidas en la zona de Pacífico, como parte del Corredor biologico Mesoamericano, dos de los cuales cubres bosques remanentes (el restante ocho son marinos o costeros) (Presidencia de la República, 1999).

Este artículo, basado en la investigación socioeconómica llevada a cabo en cuatro comunidades agrícolas entre 1998 de octubre y marzo de 1999, examina el grado en que la conservación circa situm (en un ambiente antropogenico dentro de la habitat natural de especie) en las áreas vecinas y las áreas protegidas pueden complementar la conservacion in situ convencional basandose en el establecimiento de áreas protegidas.

 

Prácticas agrícolas

Las posibilidades para una eficaz conservación circa situ depende en gran medida de la naturaleza de la actividad humana dentro del habitat natural de la specie. La agricultura de laderas en el sur de Honduras se centra en la producción del maíz (mays de Zea), maicillo (bicolor de Sorgo) y el frijol (Phaseolus vulgaris) y se tipifica por los niveles muy bajos de insumos y de mecanización; el arado está restringido a áreas planas y el riego es muy raro. El modelo más común es un sistema cíclico de labranza cero. Las áreas son destronchadas y se dejan los restos como mulch, amontonados y quemados; los cultivos se siembran usando un palo de siembra de asa larga y el deshierbando es llevado a cabo con machete, a menudo con ayuda de herbicidas. Los paatrones de precipitación permiten dos cosechas por año, pero esto varía según el cultivo, la etapa alcanzada en el ciclo productivo y la situación de tenencia de tierra. Después de dos o tres años de siembra, la fertilidad de suelo decrece y/o la acumulación de las plagas o las malezas llevaba normalmente a los agricultores a salir de los campos en barbecho y a sembrar en otro sitio. La duración del período en barbecho es muy variable (en algunos casos no existente), según la disponibilidad de tierra per cápita.

Muchos agricultores poseen unas pocas cabezas de ganado bovino, que son vistas mas como inversiones que como una fuente de productos lácteos o de carne. La explotación ganadera es de baja intensidad y se limitó en gran parte por la disponibilidad de agua. Los animales se disponen en las milpas para comer los residuos del cultivo después de la cosecha del maíz o maicillo; ocasionalmente los agricultores siembran las gramíneas africanas jaraguá en las milpas en el momento de la última siembra del ciclo, para transformar los campos en pastizales, sin embargo estos pastizales son rara vez permanentes y se abandonan debido a la falta de manejo.

 

Tenencia de tierra

La agricultura en ladera esta dominada por las explotaciones agropecuarias pequeñas (minifundios): en 1993, 50% de posesiones agrícolas en los departamentos de Choluteca y Valle fueron menores de 2 has. y el promedio en los municipios "de altura" (75% del área reside encima de 200 m.s.n.m.; Stonich, 1993) fue de 5.2ha., comparado a 14.3ha. en las tierras bajas (DGECH, 1993). Aún en los altiplanos, se polariza la tenencia de tierra; los agricultores más pequeños o sin tierra arriendan la tierra de los agricultores más grandes en la comunidad para satisfacer sus necesidades de producción de subsistencia con el sistema cíclico de cultivo-barbecho.

 

Árboles y su manejo en diferentes situaciones

  1. En barbecho
  2. Las habilidades agresivas del cultivo y las tasas de crecimiento altas dan lugar al rápido desarrollo de vegetación secundaria densa dentro de las áreas dejadas en barbecho. En solo una de las 79 familias agrícolas entrevistadas los árboles fueron mencionados como receptores de un manejo activo ; en este caso el agricultor (un individuo particularmente innovador) describió la siembra de semilla de gran alcance de C. alliodora en barbecho. Sin embargo tanto Parker-Jervis et al (1998) y Kowal (1999) describen casos de manejo activo; en el primer caso el atenuamiento selectivo de Mimosa tenuiflora en barbecho en Honduras y en la segunda siembra directa de G. sepium en en barbecho en la La zona seca de salvadoreños.

  3. Milpas

Una cantidad grande de germoplasma arboreo sobrevive el proceso de desmonte en barbecho para sembrar milpas. Algunas especies son valoradas por los agricultores, y por consiguiente protegidas y se les permitide crecer en entre los cultivos. Entre ellos, las 80 familias agrícolas entrevistadas en las cuatro comunidades estudiadas mencionaron 47 especies diferentes que estan protegidas de esta manera, aunque solo un subconjunto pequeño se mencionó con frecuencia, siendo comúnmente mencionado C. alliodora, Swietenia humilis y Lysiloma spp. El principal beneficio de dejar los árboles es la obtencion de madera y postes; otras razones dadas fueron la de asegurar sombra suficiente para el ganado bovino que fue introducido en el campo en una etapa posterior del ciclo y para obtener semilla para hacer el jabón (en el caso de Simarouba glauca). Los efectos positivos sobre la humedad de suelo o la fertilidad se mencionan muy raramente como un beneficio esperado.

El deseo de proteger los árboles valiosos fue dado a conocer por varios agricultores como una razón para evitar quemar los campos después del despeje.

Además de estas especies protegidas, un gran número de otras, que no son valoradas (neutrales) o que los agricultores consideran como inoportunos, también sobreviven a la conversión de barbecho en milpas, una gran parte de ellos en forma de tocones vivos. Su "supervivencia" se debe en parte a su resistencia y vigor, y en parte a la naturaleza "de poco impacto" del proceso de limpieza en los sistemas de labranza cero que predominan en los cerros. El proceso de limpieza es de poco impacto en la naturaleza por varias razones: los agricultores carecen de los recursos económicos y técnicos para despejar su tierra más a fondo; en las tierras escarpadas a las cuales se relega a agricultores pequeños, el arado con tracción animal (bueyes) es impráctico; y los agricultores adoptan las desicion de evitar procesos que pueden dañar a los árboles, debido al valor que otorgan a ciertas especies. En esto último, la especie no valorada puede considerarse los beneficiarios afortunados pero no intencionales de la protección activa otorgada a la variedad limitada de árboles valorados.

Los agricultores reconocen que los árboles en los campos, aún de las especies, que valoran y por consiguiente protegen, tienen efectos negativos sobre los rendimientos de los cultivos. El efecto más comúnmente mencionado es el de la sombra del árbol que reduce los rendimientos del cultivo, pero otros efectos mencionados incluyen daño a los cultivos debido a las gotas de lluvia declinantes de las hojas; las plantas jóvenes son aplastadas por las hojas de las especies de hoja grande como Curatella americana; la planta de maiz se amarillea por el exudado que cae de G. sepium; y el crecimiento es afectado por las especies arboreas consideradas como "calientes".

En el caso de los árboles importunos (no valorados y con efectos de cultivos negativos), los agricultores tratan de reducir las repercusiones de cultivos al eliminar estas especies; sin embargo están a menudo frustrados en sus intentos de hacer lo, debido a su falta de recursos y al vigor de la especie (se dice que algunas de las especies rebrotan después de la aplicación de herbicidas sistémicos, aunque esto hasta cierto punto puede ser debido a una aplicación incorrecta). Comúnmente los agricultores se limitan en cambio a cortar estos árboles periódicamente.

En el caso de los árboles activamente valorados, el manejo más delicado está obligado a lograr el equilibrio necesario entre reducir al mínimo los efectos de cultivos y maximizar los rendimientos de los productos del árbol. Se usan varias estrategi

as:

  1. Áreas del pastizal

Varían las percepciones de la conveniencia de los árboles en las áreas del pastizal, dependiendo en gran parte del grado de complejidad del manejo de pastizales. Los agricultores en una comunidad donde el ganado bovino se administra sobre una base de intensidad muy baja, en los pastizales temporales, expresaron más tolerancia para los árboles que en otro donde los hatos más grandes se administran en los pastizales permanentes, donde alta densidades de los árboles se considera perjudican desarrollo de pastizales.

 

4. Solares (Backyards)

El solar (el área alrededor de la casa) es normalmente el único lugar en la explotación agropecuaria donde los números o los árboles significativos se plantan, en contraposición con permitiéndose para desarrollar a través de la regeneración natural, al igual que en los milpas y en barbecho. Los árboles plantados aquí son principalmente las especies de fruto (muchos de los cuales son exotics), con algunos ornamentales; además, el solar es donde los agricultores experimentan típicamente con especie nueva con qué son poco familiarizados, como aquellos introdujo mediante los organismos de extensión. En contraposición a los milpas, donde el árbol se podan normalmente, los árboles en el solar se permiten normalmente a desarrollar libremente para maximizar su sombra y la producción de frutos; la excepción es cuando plantean una amenaza para la casa. En muchos casos solares también incluyen un área del espacio forestal secundario, retenido por los agricultores como una fuente fácilmente accesible de productos forestales.

  1. Plantaciones de café

 

El café solo se cultiva en una parte limitada del sur de Honduras. Las plantaciones aquí principalmente corresponden al tipo "policultivo tradicional" descrito por Moguel y Toledo (1999), con una baja intensidad de manejo y sombra en gran parte derivado de la especie nativa. Los agricultores administran estas plantaciones no solo para la producción de café sino también como fuentes de productos forestales. Por consiguiente mantienen un gran número de especies, muchos de los cuales (como Cordia alliodora) proveen sombra deficiente pero madera de alta calidad. La mayoría de los árboles en las explotaciones agropecuarias de café (22 del 30 mencionado por informantes) se regeneran naturalmente en lugar de plantado.

 

Discusión

El sur de Honduras demuestra claramente las limitaciones de basar en la conservación exclusivamente en las áreas protegidas in situ estrictas. Las pocas áreas restantes de la cubierta forestal continua que han atraído el interés de conservación hasta la fecha altamente se dispersan y representan acumulativamente solo una proporción muy pequeña del paisaje dentro del cual residen. El grueso del germoplasma de las especies del árbol nativo reside en el "agroecosistema" dominante que rodea y separa los fragmentos forestales.

Las circunstancias históricas han colocado los pequeños propietarios hondureños en la función de los custodios del germoplasma del árbol en este agroecosistema, tanto activamente (protegiendo árboles valorados en la finca) y pasivamente (careciendo la capacidad para eliminar germoplasma enérgico). El resultado es un paisaje con un gran número de árboles; un disperso dentro de milpas y otros presentan, pero apenas visible, como tocones y seedbanks.

Es probable que las presiones de selección impusieron por las actividades humanas en los campos y en barbecho tienen distorsión de los efectos tanto sobre la composición de especies como sobre la estructura de población dentro de las especies. La magnitud de este efecto sobre la composición de especies, comparada con la situación en los residuos forestales aparentemente intactos (muchos de los cuales en realidad han sufrido alto niveles de intervención en el pasado), es actualmente el tema de la investigación botánica, todavía a estar completado, llevado a cabo en paralelo con la investigación descrito aquí.

Los arreglos de ocupación son factores determinantes importantes del estado de conservación de los árboles, tanto en la finca y en fragmentos forestales. Los derechos de propiedad individual a los árboles en las explotaciones agropecuarias pequeñas se definen bien; esta situación se ha acentuado en años recientes por la presión creciente sobre la tierra y los recursos del árbol disponibles. Productos del árbol principalmente se obtienen de la propia tierra de agricultores o por la compra de otros. La confianza en su propiedad corrige y el reconocimiento que de-explotación agropecuaria de árboles no están libremente disponibles, son incentivos importantes a los agricultores para alimentar los árboles valorados que encuentran creciente en su tierra. Por el contrario, esta situación impide a los agricultores asumir la responsabilidad de la protección de los árboles diferentes de aquellos que aumentan por cuenta propia la tierra (o en tierra que alquilan para cultivo); por ejemplo de los árboles en las áreas o la tierra nacional de acceso abierto, el cual en muchos casos adolecen de por partes caído por los extraños. Al mismo tiempo, estado- o los controles a nivel de la comunidad en el árbol caedoó en tales áreas no privadas se desarrollan mal.

 

Conclusiones

Las áreas protegidas nunca podrán proteger más que una fracción pequeña de la diversidad del árbol en el sur de Honduras. Mucho necesita hacerse para fortalecer la capacidad institucional y de la comunidad antes de las pocas áreas de la cubierta forestal continua, que permanecen, puede ser sostenible protegido. Circa la conservación situm de los árboles en las áreas agrícolas tiene mucho a ofrecer como una estrategia complementaria, aunque su capacidad para conservar los modelos naturales de los restos de diversidad para demostrarse en el área estudiada aquí.

La protección de los árboles por los agricultores pequeños depende en gran medida de sus derechos y capacidad para obtener beneficios de ellos; la protección y el fortalecimiento de estos derechos deben ser una prioridad para los programas que promueven circa situm conservación. La extensión limitada y controlada de la propiedad o el usufructo corrige en las áreas forestales programadas para la protección, las cuales son actualmente en realidad las áreas de acceso abierto, merece la investigación como una estrategia para la conservación in situ sostenible.

Referencias:

Boshier, D.H. y el Cordero, A.T (1997): Cordia alliodora: Genética y Mejoramiento de Arboles. Papel tropical de silvicultura 36, instituto de silvicultura de Oxford.

DGECH (Censos y de Dirección General de Estadística), 1993: Censo Nacional Agropecuario, 1993. Tegucigalpa, Honduras: DGECH.

Durham, W.H. (1979): Escasez y `supervivencia` en Centroamérica; Orígenes ecológicos de la guerra de fútbol. Standford University Press, Stanford, California.

Hughes, C.E. (1998): Leucaena: un Manual de Recursos Genéticos. Papel tropical de silvicultura 37, instituto de silvicultura de Oxford.

Janzen, D.H. (1988): Bosques secos tropicales: el Más en Peligro Principal Tropical Ecosystem. pp.130-137, en: Wilson, E.O. (ed.) La diversidad biológica. Prensa de la academia nacional. Washington, DC.

Kowal, T. (en.): prep Mejores Sistemas del Árbol en Barbecho y Dispersos en Honduras y El Salvador Sudoeste.

Moguel, P. y Toledo, V.M. (1999): Conservación de diversidad biológica en los sistemas tradicionales de café de México. La biología de conservación 13 (1), pp. 11-21.

Parker-Jervis, F., Alvarado, G. y Zelaya, Y. (1998): La Regeneración Natural en el Bosque Seco de Honduras: Conservación y Manejo. Guía Técnica No. 1, CONSEFORH/AFE-COHDEFOR de Proyecto, Comayagua, Honduras.

Presidencia de República/Secretaría de la de Recursos Naturales y Ambiente (1999): Propuesta de Declatoria: Corredor Biológico Mesoamericano; Pacífico de Honduras. SERNA/ANDAH/USAID/PROARCA/CODDEFFAGOLF, Tegucigalpa.

Simons, A.J. y Dunsdon, A.J. (1992): Evaluación del potencial para el mejoramiento genético de Gliricidia sepium. El proyecto de Investigación en Silvicultura de ODA R4525, el Informe Final. Instituto de Silvicultura de Oxford.

Esta investigación se llevó a cabo como parte del Proyecto R6913 del Programa Forestal de Investigación del Departamento del Gobierno de Reino Unido para el Desarrollo Internacional. Los criterios expresados no son necesariamente los del DFID.

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Circa situm Conservation of Multi-Purpose Tree Species Diversity

in Honduran Dry Forest Agroecosystems

Adrian Barrance

Introduction

Central America is home to a number of multi-purpose tree species with proven potential as the arboreal components of agroforestry systems throughout the tropics, such as Calliandra calothyrsus, Cordia alliodora, Gliricidia sepium and Leucaena spp. Among the characteristics which make these species useful are the quality and diversity of their products (e.g. timber, firewood, durable posts and forage), their provision of other benefits and services (e.g. shade for plantation crops, nitrogen fixation and soil conservation) and their vigour and hardiness. The varied climate and dissected topography of the region have resulted in high levels of diversity at both inter- and intraspecific levels, giving excellent opportunities for the selection and breeding of species, provenances and "families" to suit a range of uses and conditions, including the most harsh, throughout the tropical world (Simons and Dunsdon, 1992; Boshier and Lamb, 1997; Hughes, 1998). In addition to those mentioned above, there are many vigorous, nitrogen-fixing species whose agroforestry potential remains to be explored internationally.

A large amount of the diversity of these agroforestry species occurs in the dry zone, which is located principally along Pacific-facing slopes up to an altitude of around 800m.a.s.l. and in a number of interior valleys affected by local rain shadow effects. The dry forest has historically suffered high rates of deforestation and has been described by Janzen (1988) as "the most endangered major tropical ecosystem". The principal factors causing this deforestation in Honduras and neighbouring countries have been the domination of the fertile lowlands by ranching and agroindustry, the consequent marginalization of small farmers onto hill lands (Durham, 1979) and subsequent high levels of demographic growth (a five-fold increase in population density since the beginning of the century; Stonich, 1993) which have led to the repeated subdivision of farms and the marginalisation of woodlands.

The landscape of the Pacific-facing slopes of southern Honduras now consists of a patchwork of milpas (maize and bean fields), fallow and secondary woodland, with only a small number of larger forest areas remaining, most of which are heavily disturbed. The restricted extent of the few areas of forest that remain, the high demand for land on the part of the impoverished rural population, and a lack of resources on the part of the state forest authority AFE-COHDEFOR for controlling illegal felling, present formidable obstacles to the establishment and protection of strict protected areas. However, the Honduran Government has recently proposed the establishment of 10 protected areas in the Pacific zone, as part of the Mesoamerican Biological Corridor, two of which cover terrestrial forest remnants (the remaining eight are marine or coastal) (Presidencia de la República, 1999).

This article, based upon socio-economic research carried out in four farming communities between October 1998 and March 1999, examines the extent to which circa situm conservation (in an anthropogenic environment within species’ natural range) in the areas surrounding and separating protected areas can complement conventional in situ approaches based on protected area establishment.

 

Agricultural Practices

Possibilities for effective circa situ conservation depend heavily on the nature of the human activity within the natural range of the species concerned. Steepland agriculture in the south of Honduras is centred around the production of maize (Zea mays), maicillo (Sorghum bicolor) and beans (Phaseolus vulgaris) and typified by very low levels of resource input and mechanisation; destumping and ploughing are restricted to infrequent flatter areas and irrigation is very rare. The most common pattern is a cyclical zero tillage system. Areas of fallow vegetation are manually felled and either left lying as mulch, heaped and spot burnt or, increasingly rarely, broadcast burnt; crops are sown using a long-handled planting stick and weeding is carried out by machete, often assisted by chemical herbicides. Rainfall patterns normally permit two harvests per year, but this varies according to the crop sown, the stage reached in the cropping-fallow cycle and the land tenure situation. After two or three years of cropping, declining soil fertility and/or the build-up of pests or weeds normally lead farmers to leave the fields fallow and sow elsewhere. The length of the fallow period is very variable (in some cases it is non-existent), depending on per capita land availability.

Many farmers own a few heads of cattle, which are seen more as readily realisable investments than as a source of dairy products or meat. Cattle raising is of low intensity and largely limited by water availability. The animals are put into the milpas to eat crop residues following the harvest of maize or maicillo; occasionally farmers sow African jaraguá grass into the milpas at the time of the last sowing of the cropping cycle, to convert the fields into pastures, however these pastures are rarely permanent and normally become overgrown due to lack of management.

 

Land Tenure

Steepland agriculture is dominated by small farms (minifundios): in 1993, 50% of agricultural holdings in Choluteca and Valle Departments were less than 2ha. in area and the average holding size in "highland" municipalities (in which 75% of the area lies above 200m.a.s.l.; Stonich, 1993) was 5.2ha., compared to 14.3ha. in the lowlands (DGECH, 1993). Even in the highlands, land tenure is polarised; most smaller or landless farmers lease land from larger farmers in the community in order to meet their subsistence production needs under the cyclical cropping-fallow system.

 

Trees and their Management in Different Situations

  1. Fallow
  2. Aggressive copping abilities and high growth rates result in the rapid development of dense secondary vegetation within areas left as fallow. In only one of the 79 farm families interviewed were trees in fallow mentioned as receiving active management; in this case the farmer (a particularly innovative individual) described broadcast sowing seed of C. alliodora into fallow. However both Parker-Jervis et al (1998) and Kowal (1999) both describe cases of active management; in the first case selective thinning of Mimosa tenuiflora fallow in Honduras and in the second direct sowing of G. sepium in fallow in the El Salvadorian dry zone.

  3. Milpas

A large amount of tree germplasm survives the process of clearing fallow to sow milpas. Some species are actively valued by farmers, and therefore protected and allowed to grow on among the crops. Between them, the 80 farm families interviewed in the four communities studied mentioned 47 different species as being protected in this way, though only a small subset was mentioned with any frequency, the three most commonly mentioned being C. alliodora, Swietenia humilis and Lysiloma spp. The principal benefit sought from leaving the trees is the obtention of timber and posts; other reasons given were to assure sufficient shade for the cattle that were to be introduced into the field in a future stage of the cycle, and to obtain seed to make soap (in the case of Simarouba glauca). Positive effects on soil humidity or fertility are very rarely mentioned as a hoped for benefit.

The desire to protect valuable trees was given by a number of farmers as a reason for avoiding burning fields following clearance, or for heaping and spot-burning rather than broadcast-burning the slash (although soil conservation was another important motivation mentioned); some who report broadcast burning described how they clear firebreaks to avoid damaging trees of valued species.

In addition to these actively-protected species, a large number of others, which are either non-valued (neutral) or which farmers view as actively unwelcome, also survive the conversion of fallow into milpas, a large proportion of them in the form of the live stumps of felled trees. Their survival is due partly to their resistance and vigour, and partly to the "low-impact" nature of the clearance process in the zero-tillage systems which predominate in the hills. The clearance process is low-impact in nature for several reasons: farmers lack the economic and technical resources to clear their land more thoroughly; on the steep lands to which small farmers are relegated, ploughing with animal traction (oxen) is impractical; and farmers take active decisions to avoid processes which might damage trees, due to the value which they accord to certain species. In this last respect, the non-valued species may be considered as lucky but unintentional beneficiaries of the active protection accorded to the limited range of valued trees.

Farmers recognise that trees in fields, even of species, which they value and therefore protect, have negative effects on crop yields. The most commonly-mentioned effect is that of tree shade reducing crop yields, but other effects mentioned include damage to crops from raindrops falling from the leaves; young crop plants being crushed by the leaves of large-leafed species such as Curatella americana; the yellowing of maize plants by exudate falling from G. sepium; and crop growth being affected by tree species considered as being "hot" (caliente).

In the case of unwelcome trees (non-valued and with negative crop effects), farmers try to reduce crop impacts by eliminating these species; however they are often frustrated in their attempts to do so, due to their lack of resources and the species’ vigour (a number of species are said to resprout after initial dieback caused by the application of systemic herbicides, though this may to some extent be due to incorrect application). Commonly farmers limit themselves instead to cutting these trees back periodically.

In the case of actively valued trees, more delicate management is required to achieve the required balance between minimizing crop effects and maximising yields of tree products. A number of strategies are used:

  1. Pasture Areas

Perceptions of the desirability of trees in pasture areas vary, depending largely on the degree of sophistication of pasture management. Farmers in a community where cattle are managed on a very low intensity basis, in temporary pastures, expressed more tolerance for trees than in another where larger herds are managed in permanent pastures, where high densities of trees are considered to adversely affect pasture development.

 

4. Solares (Backyards)

The solar (the area around the house) is normally the only place on the farm where significant numbers or trees are planted, as opposed to being allowed to develop through natural regeneration, as is the case in the milpas and fallow. The trees planted here are mostly fruit species (many of which are exotics), with some ornamentals; in addition, the solar is where farmers typically experiment with new species with which they are unfamiliar, such as those introduced by extension agencies. In contrast to the milpas, where tree are normally pruned, trees in the solar are normally allowed to develop freely in order to maximise their shade and fruit production; the exception is when they pose a threat to the house. In many cases solares also include an area of secondary woodland, retained by farmers as an easily accessible source of forest products.

  1. Coffee Plantations

Coffee is only grown in a limited part of the south of Honduras. The plantations here mostly correspond to the "traditional polyculture" type described by Moguel and Toledo (1999), with a low intensity of management and shade largely derived from native species. Farmers manage these plantations not only for coffee production but also as sources of tree products. They therefore maintain a large number of species, many of which (such as Cordia alliodora) provide poor shade but high quality timber. The majority of the trees in the coffee farms (22 of the 30 mentioned by informants) are naturally regenerated rather than planted.

 

Discussion

Southern Honduras demonstrates clearly the limitations of basing conservation exclusively on strict in situ protected areas. The few remaining areas of continuous forest cover which have attracted conservation interest to date are highly dispersed and cumulatively represent only a very small proportion of the landscape within which they lie. The bulk of the germplasm of native tree species lies in the dominant "agroecosystem" which surrounds and separates the forest fragments.

Historical circumstances have placed Honduran smallholders in the role of custodians of the tree germplasm in this agroecosystem, both actively (protecting valued trees on farm) and passively (lacking the ability to eliminate vigorous germplasm). The result is a landscape with a large number of trees; some scattered within milpas and others present, but barely visible, as stumps and seedbanks.

It is probable that the selection pressures imposed by human activities in fields and fallow have distorting effects on both species composition and population structure within species. The magnitude of this effect on species composition, compared to the situation in apparently intact forest remnants (many of which have in fact suffered high levels of intervention in the past), is currently the subject of botanical research, yet to be completed, carried out in parallel with the research described here.

Tenure arrangements are important determinants of the conservation status of trees, both on-farm and in forest fragments. Individual ownership rights to the trees on small farms are well defined; this situation has become accentuated in recent years by increasing pressure on the available land and tree resources. Tree products are principally obtained from farmers’ own land or by purchase from others. Confidence in their ownership rights and the recognition that trees off-farm are not freely available, are important incentives to farmers to nurture valued trees which they find growing on their land. Conversely, this situation prevents farmers from assuming responsibility for the protection of trees other than those that grow on their own land (or on land that they rent for cultivation); for instance of trees on open-access areas or national land, which in many cases suffer from piecemeal felling by outsiders. At the same time, state- or community-level controls on tree felling in such non-private areas are poorly developed.

 

Conclusions

Protected areas will never be able to protect more than a small fraction of the tree diversity in the south of Honduras. Much needs to be done to strengthen institutional and community capacity before the few areas of continuous forest cover, which remain, can be sustainable protected. Circa situm conservation of trees in farming areas has much to offer as a complementary strategy, although its ability to conserve natural patterns of diversity remains to be demonstrated in the area studied here.

The protection of trees by small farmers depends to a large extent on their rights and ability to obtain benefits from them; the protection and strengthening of these rights should be a priority for programmes promoting circa situm conservation. The limited and controlled extension of property or usufruct rights into forest areas scheduled for protection, which are currently in reality open-access areas, warrants investigation as a strategy for sustainable in situ conservation.

References:

Boshier, D.H. and Lamb, A.T (1997): Cordia alliodora: Genética y Mejoramiento de Arboles. Tropical Forestry Paper 36, Oxford Forestry Institute.

DGECH (Dirección General de Estadística y Censos), 1993: Censo Nacional Agropecuario, 1993. Tegucigalpa, Honduras: DGECH.

Durham, W.H. (1979): Scarcity and Survival in Central America; Ecological Origins of the Soccer War. Standford University Press, Stanford, California.

Hughes, C.E. (1998): Leucaena: a Genetic Resources Handbook. Tropical Forestry Paper 37, Oxford Forestry Institute.

Janzen, D.H. (1988): Tropical Dry Forests: the Most Endangered Major Tropical Ecosystem. pp.130-137, in: Wilson, E.O. (ed.) Biodiversity. National Academy Press. Washington, D.C.

Kowal, T. (in prep.): Improved Fallow and Dispersed Tree Systems in Southwestern Honduras and El Salvador.

Moguel, P. and Toledo, V.M. (1999): Biodiversity Conservation in Traditional Coffee Systems of Mexico. Conservation Biology 13(1), pp. 11-21.

Parker-Jervis, F., Alvarado, G. and Zelaya, Y. (1998): La Regeneración Natural en el Bosque Seco de Honduras: Conservación y Manejo. Guía Técnica No. 1, Proyecto CONSEFORH/AFE-COHDEFOR, Comayagua, Honduras.

Presidencia de la República/Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (1999): Propuesta de Declatoria: Corredor Biológico Mesoamericano; Pacífico de Honduras. SERNA/ANDAH/ USAID/PROARCA/CODDEFFAGOLF, Tegucigalpa.

Simons, A.J. and Dunsdon, A.J. (1992): Evaluation of the Potential for Genetic Improvement of Gliricidia sepium. ODA Forestry Research Project R4525, Final Report. Oxford Forestry Institute.

This research was carried out as part of Project R6913 of the Forest Research Programme of the UK Government’s Department for International Development. The views expressed are not necessarily those of the DFID.