Ponencia
LA CAPACIDAD DE CONCEPTUALIZACION HOLISTICA E INTEGRADORA COMO UN CRITERIO EN LA FORMACION DE PROFESIONALES PARA TRABAJAR EN EL DESARROLLO SOSTENIBLE SOCIOECONOMICO Y AMBIENTAL
Eduardo Aguilar
Coordinador UNIR-Zamorano
E-mail:eaguilar@zamorano.edu.hn
Nos referiremos aquí a aspectos generales y directrices, que propondremos como requeridos para satisfacer tanto las demandas de formación por parte de los estudiantes (demanda individual) y de los empleadores y en general de la sociedad, con relación a la preparación de los profesionales responsables a nivel ejecutivo en las áreas del desarrollo sostenible socio-económico y ambiental, sin requerir, para ello, necesariamente de hacer distinciones de carreras o de niveles de grado académico.
Una revisión de los antecedentes, del estado actual y de las probables proyecciones futuras en las áreas del desarrollo sostenible, nos permite apreciar una evolución en los últimos años de las percepciones sociales, cambios en los paradigmas, y con ello la formación de nuevas tendencias. El concepto de "desarrollo" y posteriormente su complementario, el de "subdesarrollo", han estado inicialmente ligados a los conceptos de la economía moderna, concretamente al de crecimiento económico, para ceder espacio a lo largo de las últimas décadas a otros enfoques, debido a que a pesar de importantes logros como el incremento de la producción de alimentos, de la esperanza de vida, acceso a la información, etc. El enfoque de crecimiento no ha conducido a estrategias ni resultados suficientemente satisfactorios; particularmente desde el punto de vista del tipo de cambio deseado en términos de accesos equitativos para la población y de la sostenibilidad social y ambiental. Las tendencias de deterioro en muchos aspectos han seguido creciendo y con ello se ha incrementado también la demanda de profesionales dedicados a las actividades asociadas con los esfuerzos de desarrollo sostenible y ambiental, capaces de enfocar, organizar y actuar de una forma más efectiva y acorde a las nuevas percepciones.
Veamos primeramente cuales son esos nuevos enfoques y las teorías en que se apoyan. Por una parte se aprecia la necesidad de las percepciones holísticas, más allá del reduccionismo de las especializaciones (por ej. el enfoque en los sistemas y no en la concentración aislada en determinados aspectos y la pluralidad disciplinaria); enfoques humanísticos como desarrollo humano y desarrollo social, que no se limitan a los elementos meramente cuantitativos asociados exclusivamente con indicadores macroeconómicos, tanto para medir resultados como para considerar los potenciales de aprovechamiento estratégico; enfoques participativos como los de participación civil, empoderamiento local o el enfoque de género.
Los profesionales que planifican y administran políticas, programas y proyectos de desarrollo socio económico y ambiental provienen de áreas disciplinarias afines a los enfoques directrices de los mismos, tal es el caso de los profesiones de la economía, de la producción (por ej. las ciencias agronómicas), de las disciplinas sociales, como es el caso de los sociólogos y antropólogos, etc. Siendo el caso también que la gestión desde la perspectiva de la formación de cada uno de ellos, orienta a su vez enfoques particulares, enfatizando en sus correspondientes áreas. Pero la realidad sobre la que se actúa es una, que corresponde en mayor o menor grado con los conceptos que se le atribuyen, sin forzosa exclusión de unos y otros, por lo que una aproximación desde diversos ángulos o disciplinas debiera de resultar en una mejor comprensión y por lo tanto en mejores intervenciones sobre la realidad en la que se actúa, siempre y cuando la percepción del conjunto no elimine la comprensión de sus elementos.
En base a esto, propondremos para el problema que nos ocupa de atribuirle características que se requieren para un buen profesional dedicado al manejo de los recursos naturales y al desarrollo de los sistemas sostenibles, los siguiente atributos:
1. Ser personas capaces de identificar problemas no en forma aislada, sino en relación con interpretraciones sistémicas, es decir identificando el problema y los elementos e interrelaciones de un sistema en que se comprende el problema.
2. Ser personas capaces de desarrollar y dirigir estrategias apropiadas para resolver los problemas que se plantean, a partir de una apropiada percepción de los mismos y de su sistema.
3. Ser profesionales capaces en su formación básica, es decir con una apropiada formación, incluyendo una base cuantativa conceptual sólida, que incluye conceptos claros de estadística y de sus aplicaciones. Pero que además, con relación al profesional normalmente entrenado para aplicar su disciplina, el profesional ejecutivo del desarrollo sostenible debe de estar capacitado para ver y comprender más allá de su campo profesional inicial (ingeniero, economista, biólogo, etc.), para entender puntos de vista de otras muchas disciplinas y poder coordinar equipos interdisciplinarios, para lo que debe de poder comunicarse bien.
4. Sin ser un especialista en todas las áreas más importantes que concurren en el desarrollo sostenible (incluído el manejo racional y sostenible de los recursos naturales, financieros, humanos, sociales, culturales, etc.), el profesional que planifique y dirija políticas, programas y proyectos amplios de desarrollo sostenible, requiere conocimientos y conceptos básicos de economía, sociología, administración, ecología, operaciones, teorías del desarrollo y comunicación.
5. Ser un buen comunicador, entendiéndose por ello: un gestor de información, promotor de su obtención, interpretación y divulgación, con capacidades tanto de emisión como de recepción, capaz de reconocer las diferentes percepciones de los diversos actores que intervienen en los procesos en que se ve involucrado; y capaz de conducir percepciones comunes o compartidas. Ello significa, finalmente, condiciones de liderazgo, y esta se ha asociado frecuentemente con cualidades natas y adquiridas, y serían éstas últimas las que podrían considerarse en una formación profesional, para ser inducidas, cuyo proceso no se pretendería analizar aquí dada la complejidad del tema, pero si advertir que ello no se lograría probablemente desde la transferencia de conocimientos únicamente, sino que tiene que estar además forzosamente ligada a un entrenamiento práctico y reflexivo; y esto significa métodos de enseñanza aprendizaje que tiene que trascender las clases magistrales con simulaciones; por ejemplo el uso de "casos" y con prácticas en casos reales ("laboratorios vivos").
6. Ser capaces de interpretar y anticipar tendencias de cambio futuro. El profesional del desarrollo sostenible debe de ver el entorno global y no limitarse al pasado, presente y el entorno local. El desarrollo es cambio, y las políticas, programas y proyectos de desarrollo son intentos de incidir en el cambio, para que éste se de en las direcciones deseadas. Para nadie es ya un misterio que en las últimas décadas del milenio los proceso de cambio se han acelerado, por las revoluciones tecnológicas y por la complejidad alcanzada por la creciente población y los procesos de urbanización. Un profesional del desarrollo debe de estar atento a los cambios y a las megatendencias sociales y económicas.
7. Comprender las características culturales de los grupos y reconocer las diferencias, para desenvolverse reduciendo rechazos que se producen cuando se confunden códigos culturales y reconociendo las fuentes de conflicto existentes o potenciales.
DEMANDA:
Como se ve de estas siete características, que podemos resumir bajo las categorías de atributos, se requiere de un profesional holístico, orientado a resolver problemas y a los resultados y no a los procesos como un fin sino como medios, con buena formación básica pero con capacidad de orientar y facilitar procesos interdisciplinarios, buen comunicador, actualizador y sensible perceptor de las culturas.
Con todo lo cual resulta que una persona formada con esas característica no sólo resulta útil para gestiones directas de desarrollo sostenible y ambiental, sino que probablemente también para aspectos gerenciales de otras muchas organizaciones (privadas o gubernamentales, lucrativas o no), ya sea participando en la adaptación de las mismas a los requerimientos cada vez más extendidos a todas las organizaciones de participar en forma responsable y activa en la protección del medio ambiente y en el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de su entorno, o ya sea desde gestiones dedicadas más directamente al desarrollo de las organizaciones.
Esto último reviste una singular importancia, porque probablemente lo que ha estado ocurriendo en muchos casos, es que aquellas personas con las características que se proponen son las que muchas veces se ubican gracias a ello en posiciones ejecutivas de las gestiones de desarrollo, sin haber estado explícitamente formadas para este propósito. Mientras que ahora lo que se estaría proponiendo es que personas si formadas específicamente para ello, puedan por sus características ubicarse también a niveles ejecutivos, en otras gestiones. Y esto resultará atractivo a un número mayor de empleadores (demanda social) asi como de los potenciales formandos o candidatos (demanda individual).