El sistema semipresencial: una estrategia para la formación en posgrado
Teresa Carvajal Salcedo, Zoot. Msc
Corporación Universitaria de Ciencias de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA)
Introducción
El sistema semipresencial pretende estructurar procesos autónomos de indagación, reflexión y aprendizaje, que permitan recuperar y explorar las capacidades de cada persona para apropiar el conocimiento, promoviendo la libertad en la consulta así como la indagación por la pregunta. De tal forma que el sistema fundamenta su proceso en promover el desarrollo humano orientado desde la construcción permanente del conocimiento.
El aprendizaje y la producción intelectual son los fundamentos que orientan el proceso, rescatando la capacidad y posibilidades del desarrollo.
Este enfoque revalúa el concepto tradicional que ubica a profesor y alumno en una posición antagónica: Yo enseño por que sé, usted aprende por que no sabe. Busca participar en la promoción de procesos democráticos en la educación de posgrado, ya que mediante distintas estrategias pedagógicas y metodológicas, favorece el acceso de un mayor número de aspirantes y con esto procurar el perfeccionamiento profesional que pueda además, contribuir en el desarrollo de proyectos a nivel regional. Valga mencionar que el manejo eficiente de los recursos naturales y el diseño de sistemas sostenibles de producción agropecuaria son iniciativas que deben surgir del entorno ambiental y socioeconómico de cada región.
Principios
El sistema semipresencial se fundamenta en los siguientes principios:
Cooperación.
Permite el intercambio, la construcción en colectivo y de ayuda mutua, consolidando en los estudiantes los valores solidarios.
Investigación.
Se convierte en un principio primordial desde el docente por que a partir de indagar la realidad podrá diseñar un proceso académico pertinente y exigente al propio entorno del estudiante.
Flexibilidad.
Debe estar presente en toda la dinámica académica, inclusive los espacios físicos, aprovechando los desarrollos tecnológicos y enmarcando el sistema semiescolarizado en términos de la globalización e internacionalización educativa.
Responsabilidad.
Como de hecho no es un proceso impositivo, se asume que es un principio básico de la persona que quiera involucrarse en un sistema semiescolarizado, es decir el criterio desde el inicio del trabajo académico es el compromiso y la responsabilidad.
Autonomía.
Entendiéndose ésta como la capacidad individual de los participantes para asumir su propio proceso formativo, ya que se ha convenido que el proceso de formación humana se inicia con la vida y termina solo con ella. Se plantea la necesidad, tanto a docentes como a estudiantes, de involucrar una actuación autónoma en su vida cotidiana, sin sacrificar el principio de cooperación.
Liderazgo.
Consolida en el estudiante un ser humano capaz de liderar procesos de cambio en su entorno.
El rol del estudiante
El estudiante es el eje dinamizador de su propio proceso formativo, con una actitud permanente de búsqueda, capaz de involucrar la vivencia diaria a su proceso de formación. Debe tener una permanente disposición investigativa, independencia para responder a sus compromisos de búsqueda y de respuesta sin la presencialidad del docente; condición fundamental para la obtención del éxito y alcanzar la excelencia.
Se reconceptúa la obligatoriedad en hora-aula. Debe ser el estudiante quien, coordinadamente con su orientador, define el momento, los ritmos, los lugares y condiciones, para desarrollar su proceso de aprendizaje.
Implica organización y estructuración de momentos de encuentro, para debatir, profundizar y aclarar dudas surgidas.
El aula como espacio de aprendizaje se convierte en un punto importante para: debatir, reflexionar y controvertir en torno a la búsqueda e investigación individual y colectiva sobre un tema predeterminado. Al aula se debe llegar con una preparación previa.
El rol del docente
Se replantea el discurso magistral del docente, por el acompañamiento del aprendizaje. El aula no es un espacio específico, puede ser un espacio virtual, ya que el sistema es abierto al conocimiento y este se adquiere también fuera del espacio escolar.
El docente tiene una connotación de par, acompañante, orientador o un guía en la búsqueda y perfeccionamiento en un campo determinado del conocimiento. Debe asumir al estudiante como una persona a quien no se viene a llenar de conocimiento, sino, a facilitarle un proceso autónomo, contribuyendo a la estructuración de actitudes propias de la autonomía para construir conocimiento.
Sobre la evaluación
La evaluación no debe estructurase solamente sobre objetivos terminales, sino de procesos, ritmos, niveles de logro, y actitudes, articulados a un proceso de dinámica conceptual e investigativa. En este proceso también son válidos: el esfuerzo personal, el colectivo, el interés, la búsqueda de la excelencia y se rescata el error como posibilidad de aprendizaje.
Lo evaluativo entonces debe mirarse desde una perspectiva social que implica que los profesores implementen didácticas fundamentadas en una visión democrática y participativa. Si de promover procesos de autonomía se trata, se pueden estructurar criterios de madurez tanto en docentes como en estudiantes sobre la forma de análisis de los niveles de logro de procesos de conocimiento y de los niveles de avance de las investigaciones.
La autoevaluación es un aspecto fundamental del proceso de aprendizaje. El estudiante, asumiendo la responsabilidad de su propio proceso formativo, deberá saber con argumento suficiente cuál es su desempeño y calidad en el manejo conceptual, tomando como referentes sus necesidades de aprendizaje a nivel de claridad conceptual e investigación sobre su objeto de aprendizaje. El juicio crítico, la reflexión personal, la evaluación con sus pares académicos, la confrontación en colectivo serán orientadores del proceso de evaluación.
Igualmente, la coevaluación debe ser reflejo de la responsabilidad de opinión frente al trabajo de los demás y propicia que se compartan procesos conceptuales de los integrantes del grupo para retroalimentar y orientar la búsqueda de la excelencia.