Rodrigo Restrepo
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Si bien el sentido último de la administración de un posgrado debe ser aquel que garantice la adecuada gestión del y para el conocimiento, la ciencia y la tecnología, es oportuno discutir acerca de los indicadores ya convencionales de la administración universitaria; por ello aquí van algunas ideas "incitadoras".
El ingreso de los estudiantes a un posgrado es uno de los elementos que permiten analizar la calidad de entrada del posgrado, en ocasiones desvirtuado desde las consideraciones financieras para el soporte de los costos del mismo posgrado, y que necesariamente incide en los cupos asignados para los aspirantes, en la apertura o no, de la oferta posgraduada.
La universidad privada tiene gran experiencia en estos aspectos y la pública grandes problemas.
Si consideramos las condiciones académicas para el ingreso al posgrado debemos dar una mirada al sentido propedeútico del pregrado.La formación y preparación de los profesionales para los estudios superiores ofrecidos en los posgrados es condición que se debe valorar en los aspirantes, puesto que no necesariamente quien ha obtenido un titulo profesional está preparado para asumir los trabajos requeridos para el manejo del conocimiento. De esto, se ha estado consciente en algunos posgrados que han intentado responder a esta necesidad, pero que desafortunadamente, han caído en los ya conocidos cursos de "nivelación" previos al estudio posgraduado propiamente dicho, que no son otra cosa que un medio para mejorar las finanzas de la institución.
La calidad de ingreso debe establecerse desde los objetivos que se pretenden alcanzar con la oferta académica, con sus formas de trabajo, políticas, planes y estrategias de desarrollo para el aprendizaje de nuevos niveles de conocimiento.
Esto permitirá el reconocimiento de los avances y el estado "final" de la calidad del egresado, así como de la validación del proceso desarrollado en su formación; evitando a su vez, que el estudiante se vea "irremediablemente" graduado, y que los programas se mantengan a pesar de sus deficiencias.
Las tesis de grado necesariamente han de considerarse como un requisito para optar a un título o grado, que permite el reconocimiento de competencias y logros en un tipo de trabajo realizado, y que de alguna manera acredita al tesista para un desempeño de alto nivel. No podrá considerarse la tesis como el fin último de los estudios asumidos, más bien, como el medio que permite demostrar un estado de idoneidad.De esta manera se podría evitar, en cierta medida, que la tesis continúe siendo un "acto académico" sin beneficio o relevancia para el entorno científico o tecnológico.Creo que el punto de partida para la tesis, debe darse desde los momentos más tempranos posibles del posgrado, para ello, la administración académica del posgrado debe tener un banco de problemas y un grupo de profesores que los orienten.
De los títulos y los énfasis:Los primeros deben corresponder a las nomenclaturas reconocidas internacionalmente y los segundos al objeto de estudio tratado en los estudios de posgrado.
De los recursos docentes: Más que pensarlos con un carácter individual sería importante pensarlos como un claustro profesoral involucrado en la investigación y la docencia del área de interés, "que enseñen lo que investigan e investiguen lo que enseñan". Esto permitiría una mirada para los mecanismos de vinculación laboral que reconozca el desempeño, de acuerdo con las tareas requeridas por los mismos procesos investigativos, sus tiempos, espacios y equipos de apoyo logístico; y a su vez, acabar con la burocracia académico-investigativa. Si no hay proyecto investigativo en desarrollo con capacidad de involucrar nuevos estudiantes-investigadores, no habrá contrato para un desempeño en el posgrado (Qué tal si esto llega a oídos de los gremios y sindicatos de docentes?. Ah?).
De otra parte, si bien se tienen los mecanismos y regulaciones para la vinculación de docentes, como son los concursos de mérito, es bueno considerar las formas como tales se han de realizar al interior de los posgrados. En primera instancia, el claustro profesoral o departamento responsable de la calidad académica del posgrado debe obstentar y demostrar los niveles más altos de conocimientos en el área de cuestión, y desde allí ameritar la capacidad evaluativa para quien aspira a ingresar a su seno. Quien no sabe no mide, ni evalúa, ni valora, ni acredita, ni valida conocimientos.En segunda, desde el reconocimiento de los desempeños previos del aspirante en el área de interés, evaluar las capacidades y competencias para integrarse a la dinámica y aspiraciones ( logros) propuestas para el posgrado y el claustro mismo, en aspectos del tratamiento teórico de pertinencia, y en aquellos propios del trabajo de campo, de la comunicación de resultados y hallazgos.
Las posibilidades de intercambio de docentes las veo óptimas desde las consideraciones de un posgrado desarrollado por grupos de profesores-investigadores que tengan nuevos resultados para compartir o presentar a otros grupos igualmente consolidados históricamente al rededor de macroproblemas o soluciones parciales a los mismos.Para esto se requeriría del reconocimiento de los grupos-pares y la definición administrativa de convenios y enlaces de apoyo mutuo, que no sólo traten el "préstamo" de docentes, sino también, el correspondiente a los apoyos logísticos y el cruce de información elaborada, para con ello fundar nuevas comunidades científicas y aprendizajes corporativos.También se deben intercambiar estudiantes vinculados a proyectos.
Espero que desde aquí, se pueda ver que la dirección de un posgrado requiere de un profesional de altísimo nivel y conocimiento de los menesteres investigativos, de las nuevas tendencias administrativas y gerenciales, así como de un reconocimiento previo de su estatus de investigador y académico; todo esto para que le crean, y la consecución de dineros sea menos difícil.