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Comentario Plan Sierra "Verde"(1) Margarita Uhlenbrock Janse (2) La semana pasada han aparecido tres aportes (R. Ugaz 07 de junio, S. Amoros y X. Véliz 08 de junio, A. Urrutia 09 de junio) en los cuales se hace mención del innovador "Plan Sierra Verde" del Gobierno Peruano. Permítanme hacer algunos comentarios acerca de este proyecto aunque su ámbito de ejecución no se encuentre en un páramo en el sentido estricto de la palabra, sino en la jalca y la puna de la sierra peruana. El proyecto Sierra Verde tiene como visión la integración de la Sierra a la economía peruana y mundial a través del establecimiento de áreas silvopastoriles productivas. Entre los impactos esperados se encuantran la mejora del control de ocurrencia de las avenidas de agua y huaycos, el incremento de la retención de la humedad de los suelos y la reducción y el control de la erosión de los suelos. Sin embargo, los creadores de dicho proyecto parecen olvidar que la gran mayoría de nuestros campesinos serranos no son sólo productores pecuarios, sino también agrícolas. Y es en este ámbito que el Gobierno debe poner mayor énfasis para conseguir los impactos esperados (arriba mencionados) y lograr una adecuada inserción del campesinado en la economía nacional. ¿A qué me refiero? - Algunas ideas de John Earls acerca de la planificación agrícola andina ayudarán en la comprensión de mi afirmación: Todos sabemos que el ecosistema "montañas", además de presentar una alto riesgo ambiental, está compuesto por un gran número de sub-ecosistemas altamente heterogéneos. La planificación agrícola andina se destaca por su eficaz manejo de la variabilidad y el riesgo ambiental, generando así una mayor productividad y rentabilidad agrícola. "Usualmente se piensa que la variedad (ambiental) está dada y que es muy difícil cambiarla. Esta es la razón por la cual la penetración de la agricultura moderna u occidental a las zonas serranas altas se limita a las áreas del fondo de los valles y sus inmediaciones, donde los suministros de riego son seguros." (Earls, 1989) Sin embargo ... "Muchos investigadores han sostenido que los andenes tienen la propiedad de estabilizar y reducir las fluctuaciones climáticas ambientales que ocurrirían en la misma zona en ausencia de andenes. La construcción de andenes permitiría también establecer equivalencias ecológicas artificiales entre zonas de producción espacialmente dispersas. Las equivalencias ecológicas entre diferentes zonas serían especificadas por los complejos o asociaciones de cultivos que se pueden producir en las zonas tecno - ambientales, término utilizado por Mitchell (1997), correspondientes, con un rendimiento óptimo y bajo una parametrización ecoclimática que permitiría el máximo control y predicción del desarrollo de las plantas, según las variaciones temporales que ocurren en uno o más parámetros ambientales." (Earls, 1989) "La hidrología y los andenes sirven para minimizar los efectos de las fluctuaciones no previsibles del ambiente climatológico. La importancia funcional de las acequias varía en una relación inversa al volumen de la precipitación depositada en el ciclo anual apropiado al cultivo. Los andenes evitan la erosión a la vez que estabilizan la distribución de nutrientes sobre las faldas de los declives en donde se los construyen." (Earls, 1991) Sabemos que el pequeño agricultor tiene sus propias maneras de contrarrestar los efectos negativos de la heterogeneidad y el riesgo ambiental en la productividad de sus cultivos. Sin embargo el manejo y la planificación adecuados de la agricultura en los Andes a nivel nacional requiere de una constante "intervención" del Estado por medio de investigaciones científicas y la posterior transferencia eficaz de las nuevas tecnologías (o de las antiguas tecnologías recobradas y mejoradas). "... cuanto menor es la presencia del hardware tecnológico de origen estatal, mayor es la libertad de manejo individual del riesgo dentro de las chacras privadas, y mayores, en consecuencia, la heterogeneidad ecológica y microclimática entre las chacras de una zona dada." (Earls, 1989) Esto dificulta seriamente el pronóstico microclimático, por parte del productor, para la zona y causa una reducción en la producción. Después de esta rápida (y de repente algo superficial) presentación del manejo agrícola en los Andes, me pregunto: ¿No sería más rentable para el Estado Peruano invertir sus fondos en la recuperación, a corto, mediano y largo plazo, de la agricultura andina - la otra manera de "reverdecer" la sierra - en vez de concentrarse en una visión de corto plazo y de éxito cuestionable como lo es la implementación de pastizales altoandinos (no sabemos si naturales o exóticos) que, ellos solos, no aseguran impedir de manera 100% eficaz la erosión de las laderas, y la vegetación de extensas zonas por medio de árboles de los cuales no podemos estar seguros que alguna vez hayan existido a los largo del área completa de la sierra (sobre todo si se trata de árboles frutales como se pretende sembrar en las pampas de Arequipa)?(3) Referencias Bibliográficas EARLS, JOHN. 1989. Planificación Agrícola Andina - Bases para un manejo cibernético de sistemas de andenes. Primera edición. Ediciones COFIDE. Lima, Perú. EARLS, JOHN. 1991. Ecología y agronomía en los Andes. Talleres Gráficos HISBOL. La Paz, Bolivia. (1) ¿A qué época del año se refiere: abril o finales de octubre? (2) Estudiante del Seminario de Ecología de Montañas, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Agraria La Molina (3) La implementación de pastos para ganadería y la reforestación (aclaro: con especies nativas) deben estar contenidas dentro de la planificación agrícola. Así, por ejemplo, Earls menciona con respecto a los pastos para la ganadería ... "Hoy en día, con el manejo de las qochas, los agricultores pueden aumentar la retención de agua pluvial en épocas de escasa precipitación, drenarla por canales interconectados en épocas de excesiva precipitación (véase Flores y Paz 1983: 45 - 80). Las qochas ... proveen de pastos para los animales fuera de la campaña agrícola." (Earls, 1989); y con respecto a la presencia de los árboles nativos como por ejemplo el quishuar (Buddleja spp.) o la queñoa (Polylepis spp.) ... "En el Incanato, estos árboles fueron conservados en lo alto de las colinas para asegurar una buena infiltración del agua pluvial y así abastecer a los andenes inferiores (Coolman 1985; P. Sánchez 1986). Sin la presencia de estos árboles, los andenes dejaban de atenuar la variedad pluvial en forma eficiente "Encontraremos un camino, y si no, lo construiremos."
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