Comentario

Mi nombre es Diego Burneo, soy economista y trabajo para la Fundación EcoCiencia en Ecuador. Primero que nada quiero saludar a todos los participantes y felicitar a los organizadores de esta II Conferencia Electrónica sobre Usos Sostenibles y Conservación del Ecosistema Páramo en los Andes, pues estoy seguro que solo con iniciativas como estas se podrán proponer políticas definitivas en pro de la defensa de los ecosistemas y el desarrollo sustentable.

El Ecuador atraviesa una de las peores crisis de su historia, caracterizada por fuertes desequilibrios y una preocupante fragilidad estructural de la economía, lo que ha venido exacerbando la incertidumbre y desconfianza de los agentes, ocasionado a su vez un proceso inflacionario muy alto, aún en un sistema de dolarización como en el que se encuentra inmerso Ecuador.

Todos estos factores, potenciados por las recientes crisis de tipo político, natural y social que ha vivido el País en los últimos tres gobiernos, han incidido negativamente en la capacidad del país para recibir flujos de capitales externos, y ha generado una presión mucho más fuerte en contra de la protección de la biodiversidad y a favor de los métodos productivos tradicionales. Si el objetivo final es garantizar el desarrollo sustentable, debemos observar como requisito necesario e indispensable una reestructuración del aparato productivo, legal y financiero, orientándolos a la eficiencia y respeto del ambiente, erradicando definitivamente la depredación y el mal uso de los recursos naturales para evitar la asignación "intertemporal ineficiente" de los recursos y por tanto una posible desaparición de los mismos.

Si bien la falta de procesos de valoración económica de los servicios ambientales, así como de los daños ambientales ocasionados por las actividades humanas, crea la equivocada percepción de que la conservación representa un alto costo y un sacrificio de oportunidades económicas contenidas en los usos tradicionales de la tierra. Esta distorsión implica un particular reto, especialmente en un país con una creciente población y demanda por tierra. Bajo esa presión, la escasa habilidad de generar beneficios directos de la conservación fácilmente puede significar que las áreas protegidas, de las cuales la sociedad deriva una serie de beneficios ambientales y económicos intangibles en el sistema económico tradicional, sean alteradas y cambiadas a otros usos para satisfacer intereses locales. A pesar de que no existe, hasta el momento, ninguna retribución económica (cubriendo al menos su costo de oportunidad) que recompense a aquellos actores sociales que en beneficio de la sociedad mantienen la cobertura boscosa o el páramo en áreas estratégicas en el Ecuador; y, si bien todo proceso de cambio toma tiempo y debemos apuntar a desarrollar iniciativas que nos permitan estar en una curva ascendente de aprendizaje para mejorar la forma como aplicamos estos mecanismos económicos y de valoración para el manejo y conservación de nuestros recursos, no es menos cierto que se deben desarrollar métodos más ágiles de valoración, pues uno de los problemas es que cuando se esperan análisis y valoraciones demasiado precisas, se puede perder la oportunidad de hacer pagar al que contamina, o de impedir que se siga destruyendo el ecosistema.

Dentro de esta línea de pensamiento, sería importante estudiar y mejorar alternativas de valoración rápida, que aunque no son tan precisas como otras técnicas más elaboradas, permiten tomar acciones mucho más ágiles en situaciones de gran presión y urgencia como las que se están presentando en el Ecuador y creo que muchos de los países andinos en estos momentos. Un ejemplo de este tipo de propuestas fue el realizado por el Instituto de Políticas para la Sostenibilidad de Costa Rica en un estudio de caso para el bosque tropical húmedo del Ecuador, que intentó una aproximación a una "Valoración Económica del Daño en Bosques Naturales y Costo de Restauración" , para la toma de políticas ágiles y oportunas con el fin de evitar mayor deforestación. Posiblemente metodologías similares, perfectibles por cierto, podrían ser analizadas para agilitar el proceso de protección del páramo y potenciar el establecimiento de mecanismos de compensación económica a quien lo protege y la eliminación de sistemas de subsidios implícitos que tienen efectos perversos y generan serios errores en el momento de definir los costos sociales de las actividades productivas tradicionales. Me parece que sería importante, aprovechando la gran calidad técnica de los participantes en este foro, que se hagan todos los esfuerzos para recopilar las diferentes experiencias de este tipo de metodologías de valoración económica rápida que puedan ser compatibles con la urgencia de nuestros problemas ambientales y con la gran limitación de recursos económicas para financiarlas.