El páramo es un pastizal natural de altura, que cubre aproximadamente 35,000 km2 en los Andes Tropicales, extendiéndose a lo largo de Venezuela, Colombia, Ecuador y el norte del Perú. El páramo está situado por encima de la zona de los bosques andinos cerrados (que en la actualidad se encuentran prácticamente reemplazados por la producción intensiva de papa y hortalizas) y por debajo de la línea de los glaciares, por lo general entre los 3 500 y 4 200 msnm. Los trópicos húmedos y fríos donde se encuentran los páramos constituyen un ambiente único que combina el régimen de clima tropical (isotermismo anual, fluctuaciones pequeñas de la duración de los días a lo largo del año, o de niveles de radiación), con bajas temperaturas y heladas frecuentes. Estas condiciones climáticas, combinadas con altas precipitaciones pluviales, permiten la existencia de los páramos en los Andes. Se diferencian de la puna, ubicada más al sur, por las suaves pero continuas precipitaciones (aproximadamente 900-2 500 de mm/año), nubosidad y bajas temperaturas relativamente constantes. Entre las dos zonas, en el norte del Perú, existen unos pastizales de transición llamadas jalca, que se asemejan más a las características del páramo en vez que a las de la puna.
El páramo funciona como un corredor biológico para muchos de sus habitantes más importantes. El espectacular oso andino (Tremarctos ornatus) merodea por el corredor y por los bosques nublados asociados, desde la Cordillera de Mérida en Venezuela hasta el Perú. El cóndor (Vultur gryphus), que puede volar fácilmente 150 km/día, sólo podrá volar sobre las zonas de páramo y tierras agrícolas ininterrumpidas por las zonas urbanas. El puma (Felis concolor) opera a través de un mosaico de páramos y bosques. Muchas de las aves del páramo dependen de las "islas" remanentes de polylepis que les proveen de alimentos y albergue a lo largo de todos los Andes altos. El símbolo florístico del páramo, la Espeletia, es uno de los mejores ejemplos de la diversificación y radiación adaptativa en un ambiente nuevo. El género Espeletia contiene cerca de 130 especies endémicas en el norte de los Andes tropicales, extendiéndose por el norte desde la aislada Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia y el ramal de la Sierra Nevada en Venezuela, hasta el norte del Ecuador por el sur. Las semillas se dispersan con el viento, pero como carecen de alas o pelos su colonización ha sido un proceso lento y debe moverse a través de tramos intactos de páramo.
La pradera montano también sirve como fuente de germoplasma silvestre para las papas cultivadas (Solanum spp) y oxalis (Oxalis tuberosa). Un análisis del banco de datos de germoplasma del Centro Internacional de la Papa indica que un 45% de las especies de Solanum silvestres (de un total de 5 200) y un 30% de las especies de Oxalis (de un total de 400), fueron recolectadas por encima de los 3 500 msnm, donde prevalece la pradera montano.
El páramo es también la fuente primaria de agua de regadío para los productivos valles interandinos, en la actualidad sumamente poblados. En los Andes del Ecuador y Perú, hasta el 80% de toda el agua que se utiliza se dirige para el riego. Conforme se moderniza la agricultura, la expansión de ciertos tipos de agricultura con uso intensivo de capital, como la producción de flores en invernadero, la producción láctea y de árboles frutales están generando mayores exigencias a los anticuados sistemas de riego. Debido a su poder económico y político, estos agricultores pueden conseguir acceso al agua antes que los agricultores menos favorecidos el, mantener los precios del agua bajos e invertir en la construcción de canales para sí mismos. Lamentablemente este proceso fomenta la inequidad y aumenta las demandas de los recursos hídricos del páramo.
Las amenazas principales para la bioversidad en los páramos son:
Las barreras principales que previenen la ejecución de intervenciones eficaces para la conservación de la biodiversidad en los páramos incluyen:
Conservar la biodiversidad y salvaguardar las funciones hidrológicas de los páramos andinos, relacionando su conservación y uso sostenible a la provisión de beneficios económicos para las comunidades locales de montaña, es una tarea prioritaria.