MODELO PARA EL EMPODERAMIENTO DE UNA COMUNIDAD LOCAL A PARTIR DEL ANALISIS DE LOS TERMINOS DE INTERCAMBIO ENTRE CRITERIOS DE POLITICA
Bernardo Rivera y Rubén Darío Estrada
Fundación Eduquemos
Universidad de Caldas
CONDESAN-COLCIENCIAS
Corporación ECOFONDO
Tercer Simposio Latinoamericano sobre Investigación
y Extensión en Sistemas Agropecuarios (IESA-AL III)
Lima, agosto 19-21 de 1998
RESUMEN
Debido a la alta degradabilidad de los suelos por la alta precipitación y las pronunciadas pendientes, la construcción de un complejo hidroeléctrico y las escasas oportunidades agropecuarias que tienen los productores de incrementar su ingreso, se seleccionó la subcuenca del río San Antonio (cuenca de La Miel) para llevar a cabo una investigación con el objeto de desarrollar un modelo piloto que permitiera evaluar puntos críticos y estrategias de intervención de un programa de conservación y desarrollo. La información básica sobre uso del suelo y condiciones socioeconómicas se determinó mediante encuesta a 63 productores (25%). Se utilizó el modelo CROPWAT para simular el uso consuntivo de agua, el modelo EPIC para estimar pérdidas de suelo, y el modelo REPRESAS para estimar el costo de oportunidad de los sedimentos para la represa. La información generada por los distintos modelos mencionados se integró en un modelo de programación lineal que optimiza, como función objetivo, el ingreso neto de los productores, pero que incorpora además la pérdida de suelo, el aporte de agua y la generación de empleo, como criterios de sostenibilidad y equidad. El uso principal del modelo fue generar información útil para los productores en el proceso de organización y de negociación en mesas de concertación con los políticos ambientales y la empresa que construye la represa. Se identificaron 4 tipos de finca según características sociales, ambientales y de uso del suelo. El café es el eje de los sistemas; no obstante que, de acuerdo con el modelo de simulación, es el cultivo que mayores pérdidas de suelo genera (54 T/ha), el promedio ponderado en el total de la cuenca es de 16 T/ha. Los resultados de la programación lineal indican que el uso del suelo se encuentra ajustado a las condiciones de la región. La asignación de un valor al incremento en el volumen de agua no propicia cambios en el uso del suelo. Los niveles de sedimentación son relativamente bajos y para conseguir cambios sustanciales en el uso del suelo se requiere una inversión mayor a la que la represa debería estar dispuesta a financiar. La reducción del precio de café hasta un 40%, no tiene un efecto importante sobre el uso del suelo en la cuenca. Bajo estas condiciones se vislumbra más fácilmente un incremento en los niveles de pobreza que en los de erosión. Existen escasas posibilidades para capturar recursos externos con el argumento de generar cambios en el uso del suelo, si se considera que el momento oportuno de intervención por esta vía estaría después de 83 años de construida la presa. Por esta razón, la comunidad se encuentra negociando en las mesas de concertación el apoyo a la educación como estrategia para el desarrollo y su participación en la gestión de la reserva que el Estado ha adquirido en la Selva de Florencia.
Palabras claves: modelos, laderas, criterios de política, empoderamiento, hidroeléctricas
1. INTRODUCCIÓN
La Selva de Florencia (Caldas), localizada sobre la vertiente oriental de la cordillera central entre los 1.700 y los 2.100 msnm, constituye uno de los últimos relictos boscosos de la región andina en zonas de ladera. De una superficie boscosa de 11.400 ha en 1963, actualmente posee 6.600 ha. Por ser una región particularmente rica en diversidad de fauna y flora y en producción de agua (más de 6.500 mm por año) constituye un centro de atención para los intereses estratégicos regionales.
El río San Antonio nace en la Selva de Florencia y constituye un importante afluente de la cuenca del río La Miel donde actualmente se construye el complejo energético Miel I. El 78% de la energía que se consume en el país es hidráulica y se espera un incremento en el consumo de energía en los próximos 7 años de 1.1 a 1.5 megavatios por persona año.
La Fundación Eduquemos, con el apoyo técnico del Departamento de Sistemas de producción de la Universidad de Caldas y del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (CONDESAN), y el apoyo financiero de la Corporación ECOFONDO y de COLCIENCIAS, ha venido implementando una propuesta para la construcción de una Cultura del Agua en las veredas de la Selva de Florencia, a partir de la generación de información técnica que apoye el proceso de toma de decisiones de productores y políticos y de la capacitación y organización de la comunidad para que se apropie de la gestión ambiental en la selva y en las cuencas vecinas. El proyecto se llevó a cabo de manera paralela al proceso de adquisición de predios en la Selva de Florencia a nombre del Estado, como estrategia institucional para asegurar la conservación de la selva y ayudar a resolver las condiciones de pobreza rural.
La toma de decisiones sobre prioridades en el uso del suelo en una cuenca generalmente se dificulta por los conflictos que se presentan entre los criterios de competitividad y de sostenibilidad agroecológica y las distintas formas como se afectan los actores del proceso productivo (agricultores y consumidores de agua y de energía). El objetivo de la investigación realizada fue desarrollar un modelo piloto para cuantificar la magnitud del beneficio social que se podría generar por la realización de prácticas de manejo de suelos y qué proporción de esos beneficios podría regresar a los productores que los generaron, para evaluar puntos críticos de intervención de un programa de conservación y desarrollo en la cuenca del río San Antonio. Este tipo de estudio se consideró pertinente en razón a que: (a) la zona es considerada de alta degradabilidad de suelos por los niveles de precipitación y pendientes existentes, (b) se está construyendo una de las represas más eficientes del mundo, donde un metro cubico de sedimento podría tener una alto costo de oportunidad, y (c) los productores agropecuarios tienen pocas oportunidades de incrementar su ingreso a través de la productividad agropecuaria, por factores adversos a la producción como son la baja luminosidad, la falta de variedades mejoradas adaptadas a estas condiciones y las ineficiencias en el uso de fertilizante por los altos niveles de precipitación. La utilidad de la investigación se midió en términos del fortalecimiento del proceso de organización y de toma de decisiones de la comunidad campesina. La presente contribución resume el proceso metodológico seguido, los resultados de la simulación de algunos escenarios potenciales y los avances en el empoderamiento de la comunidad.
2. METODOLOGÍA
2.1 Caracterización de los sistemas de Producción
Se recopiló información de fuentes secundarias sobre veredas, clima, topografía, hidrografía y uso del suelo, a partir de la cual se diseñó y aplicó una encuesta a 63 productores, que corresponde al 25% de los predios de la cuenca. La encuesta fue estratificada para seleccionar una muestra representativa de los diferentes agroecosistemas, utilizando como variables vereda, altura sobre el nivel del mar y localización con respecto al río. La encuesta estuvo orientada a identificar las características de uso del suelo: área total, distribución por cultivos, uso y distribución de mano de obra, uso de insumos externos, productividad, valor de la producción, y técnicas agrícolas. Se le dio énfasis a la caracterización de la topografía y a la distribución de los cultivos y pasturas dentro de la finca. En un primer reconocimiento del área se observó la importancia de los derrumben (movimientos masales) y por lo tanto se incluyó una pregunta sobre el tamaño de los derrumbes existentes en las fincas.
La encuesta fue validada a nivel de campo con productores seleccionados al azar y correspondientes a los diferentes estratos seleccionados. Todas las encuestas fueron realizadas por el mismo encuestador, un técnico agropecuario que a su vez es productor, con el fin de reducir el error en la estimación de las pendientes.
A partir de un análisis multivariado y de componentes principales, utilizando la matriz de correlación, se hizo un análisis de conglomerados para tipificar grupos de fincas con la máxima homogeneidad interna y la máxima heterogeneidad externa, siguiendo la metodología propuesta por la Red Internacional de Metodología de Investigación de Sistemas de Producción (Escobar y Berdegué, 1990; Rodríguez y Carvajal, 1996).
2.2 Determinación del uso consuntivo del agua
Para verificar la información de fuentes secundarias sobre precipitación y su distribución se instalaron 5 pluviómetros en distintos sitios de la cuenca. El uso del agua y el estado de conservación de las bocatomas se realizó mediante encuesta al 70% de las familias.
Además, se estimó la evapotranspiración (con base en el método de Penman-Monteith) y el consumo de agua por parte de cada cultivo en las distintas zonas de la cuenca, utilizando el modelo CROPWAT de la FAO (Smith, 1993), a partir de la información sobre precipitación, temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y radiación, obtenidas de fuentes secundarias. La información de precipitación de las series de tiempo utilizadas se presenta en la tabla 1.
Tabla 1. Valores de la precipitación en la cuenca del río San Antonio (mm)
Mes
|
Año |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
Total |
|
1975 |
424 |
757 |
609 |
556 |
608 |
316 |
724 |
404 |
304 |
720 |
1119 |
819 |
7360 |
|
1976 |
659 |
459 |
556 |
760 |
578 |
197 |
5 |
140 |
547 |
792 |
454 |
406 |
5554 |
|
1977 |
292 |
428 |
594 |
185 |
475 |
467 |
272 |
350 |
404 |
728 |
592 |
515 |
5302 |
|
1978 |
314 |
349 |
645 |
1008 |
856 |
332 |
299 |
166 |
793 |
773 |
605 |
1156 |
7296 |
|
1979 |
163 |
622 |
711 |
797 |
358 |
417 |
338 |
671 |
854 |
864 |
600 |
630 |
7025 |
|
1980 |
456 |
498 |
375 |
353 |
633 |
265 |
166 |
200 |
702 |
738 |
1154 |
972 |
6510 |
|
1981 |
334 |
335 |
623 |
577 |
763 |
558 |
163 |
560 |
529 |
914 |
912 |
893 |
7161 |
|
1982 |
1039 |
873 |
241 |
370 |
712 |
136 |
41 |
79 |
323 |
431 |
670 |
713 |
5625 |
|
1983 |
386 |
322 |
480 |
835 |
528 |
270 |
250 |
200 |
338 |
742 |
483 |
447 |
5280 |
|
1984 |
567 |
834 |
548 |
511 |
647 |
384 |
586 |
514 |
904 |
1241 |
996 |
928 |
8660 |
|
1985 |
126 |
168 |
433 |
656 |
319 |
240 |
153 |
371 |
525 |
683 |
670 |
414 |
4759 |
|
1986 |
708 |
332 |
505 |
809 |
675 |
228 |
12 |
279 |
342 |
1018 |
655 |
805 |
6366 |
|
Prom. |
456 |
498 |
526 |
618 |
596 |
317 |
251 |
328 |
547 |
804 |
743 |
725 |
6408 |
Para verificar el aporte de agua que hace la subcuenca del río San Antonio a la cuenca de La Miel, se estimaron durante un año los caudales en el punto de la desembocadura a partir de evaluaciones quincenales de la velocidad del río (mediante el método del flotador) y mediciones diarias del área del río (a partir de la altura del nivel).
2.3 Determinación del efecto de las prácticas de cultivo sobre la pérdida de suelo
Para determinar las pérdidas de suelo que se suceden en las distintas zonas y cultivos se utilizó el modelo EPIC (Environmental Policy Integrated Climate), el cual se fundamenta en un modelo calibrado de USLE que determina la pérdida de suelo (TM/ha/año) en función de la erosividad, erodabilidad, pendiente, cobertura y prácticas de conservación (Wischmeier, W.H. and Smith, D.D. 1978; Mitchell et al. sf.).
Adicionalmente, se instalaron 5 parcelas de escorrentía de 12 x 2 m en maíz, yuca, fríjol y rastrojos para comprobar los resultados del modelo EPIC (Arroyave et al., 1998). Los campesinos fueron entrenados en el manejo de las parcelas y en la toma de información, de manera que representaran una estrategia adicional de creación de conciencia en torno al efecto de las prácticas de cultivo sobre la remoción de suelo.
Para verificar el aporte total de sedimentos se realizaron durante un año mediciones diarias de turbidez del caudal en la desembocadura del río San Antonio, y a partir de ésta turbidez se estimó la cantidad de sólidos totales del agua.
2.4 Determinación del costo de oportunidad de los sedimentos para la represa
Se utilizó el modelo ¨Represas¨, desarrollado por CIAT-CONDESAN (Estrada, R. 1998, Com. Pers.), el cual simula el costo de oportunidad de los sedimentos, expresado como valor presente neto por tonelada de sedimentos, con base en los beneficios que se generan para el proyecto hidroeléctrico, utilizando los parámetros técnicos que publica la empresa constructora del proyecto (HIDROMIEL, 1997).
2.5 Modelo de optimización para analizar los intercambios entre distintos criterios de política
La información generada por los distintos modelos mencionados se integró en un modelo de programación lineal que optimiza, como función objetivo, el ingreso neto (ventas menos costos variables en efectivo) de los productores de la cuenca. En la valoración de la producción agropecuaria se tomó la decisión de utilizar los valores de cosecha que son los más representativos, aunque en general sean los más bajos. En el caso de la panela, aunque la caña no se produce en cosecha bajo el sistema de entresaca que se utiliza, si tiene valores muy contrastantes de acuerdo con la cosecha de café, período en el cual su valor en el mercado se incrementa substancialmente porque los jornales en las fincas son dedicados a la actividad de recolección de café. El café tiene un precio relativamente estable y fijado más por mecanismos internacionales que de oferta y demanda local. El precio del ganado también tiene estabilidad local. Las mayores dificultades de valoración se presentaron con los productos del bosque y los rastrojos (leña, madera, estacones, carbón) por falta de mercados que les asigne un valor. En consecuencia, se determinó a través de entrevistas un valor que se fundamenta en el costo de oportunidad de cocinar con energía eléctrica o con combustibles (petróleo, principalmente) donde no se disponga de fluido eléctrico.
Además de incorporar el ingreso neto (criterio de competitividad) dentro de la función objetivo, se incorporó al modelo como criterio de sostenibilidad el escenario bajo el cual se suceden cambios sustanciales en el uso actual del suelo para propiciar una menor pérdida de suelo y un mayor aporte de agua al cauce (embalse) en dos épocas diferentes (máxima y mínima precipitación). Se analizaron también las implicaciones del cambio en el uso del suelo sobre la generación de empleo, como criterio de equidad.
El modelo mental para la construcción del modelo matemático estuvo relacionado con la competencia por agua entre las actividades productivas agropecuarias y las necesidades de la represa, y con la competencia entre el uso actual del suelo y su impacto sobre la producción de sedimentos y los intereses de lograr una larga vida útil de la represa. El punto de partida para determinar los precios sombra fueron los parámetros de productividad agropecuaria en cada zona y el valor de los productos en el mercado, como resultado de la caracterización. El objetivo del ejercicio de optimización fue encontrar el punto en el cual, a través de valorar la producción de agua (en dos épocas distintas) y de sedimentos, resultaría factible propiciar un cambio sustancial en el uso actual del suelo.
El modelo utilizó las restricciones sobre área, uso de mano de obra y capital, determinados en la caracterización. Además del tamaño de las fincas, las decisiones del modelo sobre uso del suelo solamente estuvieron restringidas por el área para pancoger (maíz, fríjol y yuca) dado que son productos para autoconsumo y en consecuencia no aportan a la función objetivo. Las restricciones por mano de obra fueron determinadas por la disponibilidad actual, pero el modelo tuvo la opción de utilizar los jornales familiares en las actividades de la finca o venderlos para actividades extra-finca. Así mismo, las restricciones de capital fueron determinadas por el uso actual, pero el modelo permitió decisiones de inversión del productor, en cuyo caso afectó negativamente la función objetivo por el costo que tiene el capital (10% en términos reales).
El análisis de sensibilidad del modelo se realizó explorando distintos escenarios mediante cambios en la asignación de valores por la mayor disponibilidad de agua para la represa y por la reducción de sedimentos y la reducción del precio del café.
2.6 Organización y capacitación de la comunidad
Se organizaron 8 Comités Veredales de Participación (CVP), uno por cada vereda de la cuenca, ajustando la metodología propuesta por Ashby et al. (1996) para la conformación de los Comités de Investigación Agropecuaria Local (CIAL). Los CVP constituyeron la estrategia para facilitar el diagnóstico, convocar la participación y priorizar los temas de capacitación de la comunidad.
Para identificar estrategias conjuntas para resolver las controversias en torno a las propuestas de conservación de la Selva de Florencia se conformaron 2 mesas de concertación con la participación de representantes de la comunidad, la Alcaldía de Samaná, como instancia política local, CORPOCALDAS, como autoridad ambiental, e HIDROMIEL, empresa que construye el complejo hidroeléctrico.
3. RESULTADOS
3.1 Tipificación de los sistemas de producción
Para el análisis de componentes principales se consideraron 56 de las 63 encuestas realizadas y las 16 variables de mayor poder discriminatorio entre fincas: área de la finca, % utilizado en actividades agropecuarias, % en café, % en caña, % en pastos, altitud, pendiente ponderada de la finca, edad del productor, % de hijos hombres en la finca, uso de jornales/ha, % jornales contratados, jornales vendidos, población de cerdos y aves, índice de erosión, e índice tecnológico. El índice de erosión es una calificación apreciativa de los productores sobre la presencia de indicadores de erosión. El índice tecnológico resulta de valorar de manera subjetiva el nivel de uso de fertilizantes y pesticidas en la actividad agrícola y de sales minerales y vacunas en la actividad pecuaria.
Se identificaron 4 componentes principales que contribuyeron a explicar el 57% de la varianza total (Tabla 2).
Tabla 2. Valores propios de la matriz de correlación
|
Componente |
Valor propio |
Diferencia |
Contribución |
Varianza acumulada |
|
1 |
3.23 |
0.72 |
0.20 |
0.20 |
|
2 |
2.51 |
0.55 |
0.16 |
0.36 |
|
3 |
1.96 |
0.54 |
0.12 |
0.48 |
|
4 |
1.42 |
0.15 |
0.09 |
0.57 |
La contribución que hicieron las variables a la conformación de los componentes se presenta en la Tabla 3. El componente 1 estuvo determinado por variables estructurales como área de la finca, número de unidades animales y % de la finca en café. El segundo componente estuvo determinado por el % en pastos y la altitud. El componente 3 guarda relación con el uso de mano de obra (número de jornales vendidos) y el componente 4 con variables sociales (% de hijos en la finca) y la pendiente de la finca.
Tabla 3. Vectores propios de las variables para la conformación de los componentes principales
|
Variable - Componente |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
Area finca |
0.47 |
-0.03 |
0.06 |
-0.21 |
|
Altitud |
0.19 |
-0.41 |
0.05 |
-0.12 |
|
% hijos en la finca |
0.06 |
0.00 |
-0.42 |
0.52 |
|
Unidades Animales |
0.32 |
0.38 |
0.01 |
-0.01 |
|
Jornales vendidos |
0.12 |
-0.05 |
-0.54 |
-0.19 |
|
Pendiente ponderada |
-0.05 |
-0.28 |
0.19 |
0.51 |
|
% en café |
-0.45 |
-0.07 |
0.16 |
-0.01 |
|
% en pastos |
0.17 |
0.46 |
0.09 |
0.26 |
El análisis de conglomerados, utilizando la información de los 4 componentes principales priorizados, determinó la conformación de 6 tipos de fincas (R2= 0.65). Sin embargo, por el conocimiento previo y el espacio veredal que compartían algunos de los grupos conformados, se decidió reagruparlos en 4 tipos de finca claramente identificables en la cuenca: zona alta (veredas San Lucas y San Antonio), zona media alta (veredas la Viña, la Cabaña y Encimadas), zona media baja (vereda Montesory) y zona baja (veredas Montecristo y Primavera). La información de las fincas tipo en cada una de estas zonas y los índices técnicos correspondientes se presentan en la Tabla 4.
Tabla 4. Uso de recursos e ingresos promedio de las fincas tipo en 4 zonas de la cuenca del río San Antonio
|
Tierra |
Alta |
Media alta |
Media baja |
Baja |
Area (ha) |
42.0 |
11.1 |
5.7 |
29.8 |
Café % |
10.4 |
39.4 |
55.0 |
5.5 |
Pastos % |
10.9 |
14.0 |
9.1 |
59.4 |
Caña % |
0.3 |
4.5 |
10.3 |
6.3 |
Pancoger % |
2.6 |
7.3 |
6.9 |
2.6 |
Monte y rastrojos % |
75.8 |
34.8 |
18.7 |
26.2 |
|
Mano de obra |
||||
Jornales disponibles |
309 |
234 |
285 |
332 |
Café (jornales) |
262 |
262 |
304 |
170 |
Pastos (jornales) |
55 |
19 |
9 |
283 |
Caña (jornales) |
3 |
25 |
51 |
154 |
Pancoger (jornales) |
51 |
38 |
19 |
38 |
Monte y rastrojos (jornales) |
127 |
15 |
4 |
31 |
|
Capital |
||||
Café ($x1000) |
414 |
411 |
310 |
153 |
Pastos ($x1000) |
0 |
6 |
0 |
71 |
Caña ($x1000) |
0 |
0 |
3 |
0 |
Pancoger ($x1000) |
9 |
0 |
0 |
0 |
Monte y rastrojos ($x1000) |
0 |
0 |
0 |
0 |
|
Ingresos |
||||
Café ($x1000) |
4.375 |
4.769 |
3.811 |
1.687 |
Leche y carne ($x1000) |
434 |
148 |
57 |
2.944 |
Panela ($x1000) |
25 |
133 |
407 |
1.277 |
Pancoger ($x1000) |
0 |
0 |
0 |
0 |
Monte y rastrojos ($x1000) |
2.579 |
278 |
80 |
539 |
1 USD = $1000
La zona alta se localiza en la Selva y en el reborde de la misma, a 1.352 msnm en promedio, y posee los predios de mayor tamaño (42 ha) y de mayor proporción en monte y rastrojos (76%); los propietarios son los de mayor edad (55 años) y venden alrededor del 20% de su mano de obra disponible. El cultivo más importante para la generación de ingresos es el café, pero los productos de la selva (carbón, leña y maderas) son también una fuente importante de ingresos. En el contexto de la cuenca, son las fincas que generan los mayores ingresos netos (2.7 salarios mínimos).
La zona media alta se localiza en promedio en 1.172 msnm y posee las fincas de mayor pendiente (205%). Las fincas tienen 11.1 ha, de las cuales 4.4 ha están cultivadas en café, del cual obtienen casi exclusivamente sus ingresos en efectivo. La mano de obra disponible es absorbida casi en su totalidad por la finca.
La zona media baja es la de mayor densidad de familias (102 de 253) y se localiza a 1.047 msnm. Posee las fincas de menor tamaño en la cuenca (5.7 ha) y el uso más intensivo de la mano de obra (71 jornales/ha). El 55% de la finca se encuentra cultivada en café y es en la zona donde se obtiene la mayor productividad del mismo. Son las fincas de menor inversión, de menores ingresos (1.6 salarios mínimos) y de mayor venta de jornales por fuera de la finca.
La zona baja, localizada en promedio a 857 msnm, se diferencia de las demás fundamentalmente por su vocación ganadera, la mayor inversión que esta actividad exige, y la diversificación de sus ingresos por el cultivo de la caña para la producción de panela. Son fincas de mayor tamaño (29.8 ha) y sus propietarios son los más jóvenes de la cuenca (39 años). En estas fincas no solamente se tiene el mayor número de bovinos (21.2 UA) sino que también posee la mayor carga animal (1.2 UA/ha).
Se esperaba que en la región existiera un uso muy intensivo de la tierra como consecuencia del tamaño de las familias y las escasas alternativas de trabajo fuera del sector agropecuario. No obstante, el 49% del área de las fincas se encuentra en bosque y rastrojos, alcanzando casi 76% en las fincas de mayor tamaño, localizadas en la zona alta.
Las pendientes en las fincas son muy pronunciadas y bajo los parámetros tradicionales de calidad de tierras estas no serían aptas para utilizarlas en la producción agropecuaria. La pendiente mínima encontrada en lotes específicos fue de 75% llegando en ocasiones a niveles superiores al 300%. La pendiente promedia de los lotes en café es de 164% y de los lotes en pancoger 158%.
El café constituye el eje de los sistemas de producción agropecuaria, representa el 45% del área utilizada, utiliza el 56% de los jornales y genera el 66% de los ingresos de la finca. Solamente en la zona baja de la cuenca, la ganadería supera al café en los ingresos que genera (46% vs. 26%). La intensificación y la aplicación de tecnología de cultivos solo se aprecia en el cultivo del café. En el caso del pancoger y de la caña, la única inversión que se hace es en mano de obra. En la actividad pecuaria se observa compra de insumos externos (vacunas, sales, drogas, p. ej.), pero en magnitud es mayor la inversión en café.
El uso de mano de obra es relativamente intenso: 110.249 jornales en total, es decir, 28 jornales/ha o 436 jornales/finca. Además de emplear totalmente la mano de obra familiar, se contrata en promedio, 218 jornales/finca. La contratación de jornales se concentra en las épocas de cosecha del café y la traviesa. Contrario a lo que ocurre en regiones donde los cultivos anuales o semestrales son el rubro más importante, en las fincas de la cuenca del río San Antonio el 60% de los jornales utilizados en los cultivos se dedican a la cosecha, 33% al control de malezas y solamente 7% a la adecuación para la siembra (tumba y quema) y la siembra (sin incluir los jornales utilizados para el establecimiento de potreros o para la siembra del café, actividades que no se realizan año tras año). Debido a las pendientes pronunciadas y a la precipitación constante, las fincas no utilizan mecanización para la siembra. El sistema tradicional de siembra es de labranza mínima con la denominación de siembra ¨a chuzo¨, el cual genera posteriormente un esfuerzo adicional en el control de malezas pero que logra una cobertura permanente del terreno.
En relación con las prioridades de inversión que tienen los productores y sus familias, se observa que en los últimos 5 años la educación (294 USD/año), la salud (228 USD/año) y el mejoramiento de la vivienda (203 USD/año) son los componentes fundamentales de la calidad de vida. Adicionalmente, los productores reportan que una parte importante del crédito que solicitan tiene como objetivo mejorar la vivienda y los servicios.
3.2 Uso consuntivo del agua
La instalación de pluviómetros en distintos sitios de la cuenca permitió rechazar la hipótesis inicial de que la mayor cantidad de lluvia se estaba generando en la Selva propiamente dicha y en la zona alta. Si bien al señalar las isoyetas se puede identificar algún gradiente de lluvias en el sentido zona alta a baja de la cuenca, las diferencias se pueden considerar pequeñas frente a la magnitud total de las lluvias. La información de precipitación en 5 puntos distintos de la cuenca se presentan en la Tabla 5. La distribución de las lluvias conserva un mismo patrón en la cuenca. Aunque de manera arbitraria, se puede identificar un período de máxima precipitación entre septiembre y abril (689 mm/mes) y uno de menor precipitación (457 mm/mes) de mayo a agosto.
Tabla 5. Información sobre precipitación en distintos puntos de la cuenca (junio 1996 a mayo 1997)
|
Mes |
Zona Alta |
Zona Media Alta 1 |
Zona Media Alta 2 |
Zona Media Alta 3 |
Zona Media Baja y Baja |
|
Junio |
619 |
599 |
687 |
711 |
683 |
|
Julio |
390 |
351 |
254 |
334 |
167 |
|
Agosto |
605 |
454 |
445 |
422 |
363 |
|
Septiembre |
545 |
577 |
575 |
619 |
617 |
|
Octubre |
598 |
709 |
745 |
767 |
678 |
|
Noviembre |
882 |
948 |
940 |
957 |
1040 |
|
Diciembre |
760 |
897 |
713 |
726 |
625 |
|
Enero |
330 |
540 |
331 |
475 |
320 |
|
Febrero |
868 |
766 |
868 |
972 |
920 |
|
Marzo |
570 |
484 |
472 |
509 |
445 |
|
Abril |
821 |
845 |
858 |
834 |
655 |
|
Mayo |
581 |
352 |
477 |
466 |
405 |
|
Acumulado |
7569 |
7522 |
7365 |
7792 |
6918 |
La encuesta sobre uso del agua reveló que prácticamente la totalidad de las familias disponen de bocatomas propias, en relativo buen estado de conservación, y que tampoco existen acueductos importantes en los tramos posteriores a la desembocadura del río San Antonio, de tal manera que la producción de agua en la cuenca solamente tiene potencial de impacto sobre la generación de energía en el proyecto hidroeléctrico Miel I. Además del uso para acueductos domésticos, el agua solamente es utilizada para consumo animal y en el proceso natural de producción de cultivos. En la Tabla 6 se presentan los resultados del consumo de agua estimado por el Modelo CROPWAT en distintas cultivos, en dos épocas diferentes. Con los parámetros de cultivo disponibles, el modelo predice unos valores de consumo de agua bastante similares entre cultivos. En el caso de los rastrojos no fue posible identificar los coeficientes de cultivos correspondientes y fueron estimados en 3.000 y 1.000 m3/ha, en los períodos de máxima y mínima precipitación, respectivamente.
Tabla 6. Uso consuntivo del agua (m3/ha) de distintos cultivos en dos períodos diferentes, en la cuenca del río San Antonio
|
Cultivo |
Período de máxima precipitación |
Período de mínima precipitación |
|
Café |
7.260 |
2.740 |
|
Caña |
7.500 |
2.800 |
|
Pastos |
7.000 |
3.000 |
|
Pancoger |
7.500 |
2.800 |
De una producción total de agua en la cuenca de 292 millones de m3, los cultivos actuales consumen para su crecimiento y producción 28.1 millones. En consecuencia, se estarían aportando al cauce del río 263.9 millones de m3 por año, es decir, 8.4 m3/segundo, sin considerar el consumo doméstico y el que hacen los animales. Esta información fue verificada por la estimación diaria de caudales al final de la cuenca; el valor estimado, a partir de las mediciones de altura y velocidad, fue de 7.2 m3 por segundo.
3.3 Pérdidas estimadas de suelo
En promedio, la producción de sedimentos en la cuenca es de 16 T/ha (Arroyave et al., 1998). El café es el cultivo que mayor pérdida de suelo genera, en razón al sistema de siembra sin sombrío, a la baja densidad de siembra y a las desyerbas manuales cada 3 meses y el consecuente pisoteo. Los cultivos de pancoger (maíz, fríjol, yuca, plátano) son los únicos que presentan baja cobertura en algún momento del cultivo, debido a que para su siembra se utiliza el sistema tradicional de tumba y quema, pero estas prácticas se realizan en el período de mínima precipitación; además, es común que después de una cosecha el lote se deja en rastrojos reduciéndose enormemente el potencial que tienen de generar erosión. En la Tabla 7 se puede observar que el café es el cultivo que hace los mayores aportes de sedimentos al lecho del río (49.434 T/año) y que los menores aportes los hace el cultivo de la caña (984 T/año).
Tabla 7. Pérdidas estimadas de suelo (TM/ha) en distintas zonas y cultivos
|
Cultivo |
Alta |
Media Alta |
Media Baja |
Baja |
Total ha (No.) |
Total TM |
|
Café |
67 |
68 |
29 |
57 |
920 |
49.434 |
|
Pasto |
8 |
3 |
2 |
5 |
776 |
3.888 |
|
Caña |
7 |
4 |
8 |
7 |
151 |
984 |
|
Pancoger |
11 |
7 |
8 |
12 |
174 |
1.602 |
|
Rastrojo |
4 |
1 |
1 |
1 |
1.951 |
6.346 |
|
TOTAL |
3.972 |
62.254 |
Las evaluaciones realizadas durante un año de los sedimentos en el punto de la desembocadura del río San Antonio, indican que los sedimentos totales alcanzan 48 T/ha. En la figura 1 se observa la distribución mensual del aporte de sedimentos al cauce del río, con extremos entre 1.5 y 5.8 T/ha en enero y marzo, respectivamente. Las épocas de siembra de cultivos de pancoger en la zona son marzo y agosto, meses en los que la cobertura del suelo se encuentra en valores mínimos, la diferencia radica en que en marzo los niveles de precipitación son mayores que en agosto.

Figura 1. Distribución del aporte total por mes de sedimentos al río (T/ha) con base en la medición de sólidos totales en el cauce al final de la cuenca
La diferencia entre las pérdidas estimadas de suelo (16 T/ha) y el aporte de sólidos al cauce (48 T/ha), podría ser un reflejo de los movimientos masales (derrumbes), los cuales fueron reportados en el 53% de las fincas. De acuerdo con la encuesta, los productores reportan la existencia de 3.248 m lineales de derrumbes; asumiendo un ancho de 10 m en promedio, una profundidad de 1 m y una densidad de 2 T/m3, el aporte de sedimentos por derrumbes debería estar alrededor de 65.680 T, es decir, cerca de 17 T/ha en promedio para toda la cuenca.
3.4 Costo de oportunidad de los sedimentos para la represa
De acuerdo con los resultados del modelo "Represas", el ahorro que logra la sociedad de consumidores por reducción de los niveles de sedimentación comienza a ser importante después de 83 años de construcción de la presa, beneficios que trasladados a VPN representan $2.56 USD/T de sedimentos, considerando una tasa de sedimentos de 40 T/ha con incrementos de 10 T/ha en los años 10 y 20.
El modelo resultó altamente sensible a los cambios en la tasa de descuento; en las corridas realizadas se utilizó una tasa del 5%, que corresponde al interés normal que tienen este tipo de inversiones.
3.5 Análisis económico de las actividades agropecuarias
En la tabla 8 se presenta un resumen del análisis económico de las actividades agropecuarias a nivel de finca, en cada uno de los 4 tipos de finca identificados. En los egresos se consideraron los gastos en insumos y jornales contratados. En los ingresos, las ventas de productos agropecuarios y de jornales. Dado que el sistema modal de tenencia de ganado, bajo el cual se tiene el 65% del inventario promedio, es de "utilidades en compañía", que consiste en distribuir por partes iguales las utilidades generadas, los ingresos por producción de carne fueron ajustados multiplicando las ventas por 0.65 y por 0.50.
Tabla 8. Análisis económico ($/finca) de las actividades agropecuarias que se realizan en las distintas zonas de la cuenca del río San Antonio
|
ZonaAlta |
2.433.266 |
8.073.060 |
5.639.794 |
2.73 |
||||
|
Media Alta |
1.560.668 |
5.577.391 |
4.016.723 |
1.95 |
||||
|
Media Baja |
1.498.397 |
4.835.498 |
3.337.102 |
1.62 |
||||
|
Baja |
3.828.282 |
7.675.501 |
3.847.218 |
1.86 |
||||
|
Total Cuenca |
2.330.153 |
6.540.362 |
4.210.209 |
2.04 |
||||
* Ingresos netos/mes, expresados en Salarios Mínimos Legales
En promedio, las fincas de la cuenca generan 2.04 salarios mínimos ($172.000 por salario mínimo mensual). En términos generales, se observa una correlación positiva entre tamaño de las fincas e ingresos, excepto en la zona baja, marginal para café, donde, no obstante un mayor tamaño relativo, la distribución que debe hacer el dueño del ganado de los beneficios de la producción de carne, hace que los ingresos netos para el productor sean bajos.
3.6 Análisis del intercambio entre criterios de política
Las restricciones del modelo de programación lineal se presentan en la Tabla 9. Cada zona tiene un área máxima utilizable, para un total de 3.972 ha. Los jornales están desagregados en propios y contratados (69.843 y 41.275 jornales, respectivamente), teniendo el modelo la opción de utilizarlos en las actividades de la finca o venderlos para actividades extra-finca.
Tabla 9. Restricciones utilizadas por el modelo de programación lineal
|
Zona |
Capital |
Area |
Mano de Obra |
|
Alta |
20.008 |
1.754 |
12.904 |
|
Media Alta |
38.133 |
967 |
20.385 |
|
Media Baja |
31.896 |
582 |
29.100 |
|
Baja |
11.409 |
669 |
7.453 |
|
TOTAL |
101.446 |
3.972 |
69.842 |
Para la validación del modelo se restringieron las opciones a las actividades actuales de la finca y se verificó la solidez de los parámetros obtenidos. Los resultados indicaron una función objetivo (ingreso neto) de $3.655.000, es decir, $13.000 por mano de obra familiar utilizada y $8.000 por mano de obra contratada. Los jornales disponibles fueron utilizados en su totalidad. La producción de agua al río, luego de descontar de la precipitación el uso consuntivo que hacen las actividades agropecuarias, fue de 263.9 millones de m3 por año, y el aporte estimado de sedimentos fue de 60.121 TM por año.
Los resultados de la programación lineal indican que el uso del suelo se encuentra bastante ajustado a las condiciones agroecológicas, tecnológicas y económicas de la región. El incremento en la función objetivo, luego del ejercicio de optimización, fue de sólo 8% (Tabla 10). Los principales cambios en el uso del suelo propuestos por el modelo de optimización se refieren a la reducción de las áreas en pasto en las zonas alta, media alta y media baja, e incremento del área en pastos en la zona baja (a costa de la porción en monte y rastrojos). En las zonas media alta y media baja se incrementan las áreas en café. La lógica de la racionalidad campesina, no incorporada al modelo, y que explica en gran medida las diferencias, se fundamenta en la necesidad de disponer de pastos para el mantenimiento de animales, con fines fundamentalmente de capitalización, de prevención de riesgos, y de autoconsumo, independiente de criterios económicos. La producción de agua se incrementa ligeramente a 264.8 M m3, pero la de sedimentos también se incrementa de a 63.950 TM.
Tabla10. Comparación entre el uso del suelo actual (ha) en las distintas zonas de la cuenca y el que propone el modelo de optimización
|
Actividad |
Zona |
Uso actual |
Modelo óptimo |
|
Café (ha) |
Alta |
182 |
182 |
|
Media alta |
381 |
465 |
|
|
Media baja |
320 |
395 |
|
|
Baja |
37 |
37 |
|
|
Pastos (ha) |
Alta |
191 |
0 |
|
Media alta |
135 |
0 |
|
|
Media baja |
53 |
0 |
|
|
Baja |
397 |
605 |
|
|
Caña (ha) |
Alta |
0 |
0 |
|
Media alta |
44 |
0 |
|
|
Media baja |
60 |
0 |
|
|
Baja |
42 |
10 |
|
|
Rastrojo (ha) |
Alta |
1.330 |
1.526 |
|
Media alta |
337 |
431 |
|
|
Media baja |
109 |
146 |
|
|
Baja |
175 |
0 |
|
|
Función objetivo ($x1000 x finca) |
3.653 |
3.992 |
|
|
Mano de obra (No. jornales) |
111.051 |
111.118 |
|
|
Aporte de agua (millones m3) |
263.9 |
264.8 |
|
|
Sedimentos (TM) |
60.121 |
63.950 |
La sensibilidad del modelo a la asignación de valores al agua que se produce de manera marginal, entre $5 y $40/m3, fue mínima. Los valores de consumo de agua estimados por el modelo CROPWAT fueron muy similares entre las distintas coberturas del suelo, razón por la cual existe una baja capacidad de respuesta del modelo. La asignación de un valor al incremento en el volumen de agua en la cuenca no propicia cambios en el uso del suelo ni tiene impacto sobre la producción de agua o de sedimentos.
La sensibilidad del modelo a la asignación de un valor por no sedimentar resultó mayor que la valoración del agua, para propiciar cambios en el uso del suelo. En la tabla 11 se observa que a medida que se coloca valor a la no sedimentación se reducen los niveles de sedimentación pero no se consigue un impacto importante sobre el aporte de agua a la represa; el punto óptimo de respuesta se encuentra alrededor de $11.000/TM de sedimentos que se dejan de producir, un valor demasiado alto para la represa en los actuales momentos, sin olvidarse que se encuentra solamente en su fase de construcción. En consecuencia, no debería esperarse que al asignar un valor a los sedimentos que se dejan de producir de $2.560/TM, valor que debería estar dispuesta a pagar la represa por los beneficios que le representa, se logren cambios importantes en el uso del suelo en la cuenca.
Tabla 11. Análisis de sensibilidad del modelo de programación lineal a cambios en el precio de los sedimentos sobre la producción total de sedimentos (TM) y el aporte de agua a la represa (millones de m3)
|
Valor de los sedimentos no producidos ($/TM) |
Aporte de sedimentos (TM) |
Aporte de agua (millones de m3) |
|
0 |
63.950 |
264.8 |
|
4.000 |
63.866 |
264.8 |
|
8.000 |
63.322 |
264.8 |
|
12.000 |
42.458 |
266.0 |
|
16.000 |
33.463 |
261.8 |
|
20.000 |
33.463 |
261.8 |
|
24.000 |
27.929 |
264.2 |
En la figura 2 se observa cómo la valoración de los sedimentos que se dejan de producir genera conflicto con la dimensión social del sistema de producción de la cuenca en la medida que tiene un impacto negativo sobre la generación de empleo; no sólo se reduciría la contratación de mano de obra por fuera de la finca, sino que llegaría a afectar incluso las posibilidades de empleo de la mano de obra familiar actual.

Figura 2. Términos de intercambio entre la reducción de los niveles de sedimentación en la cuenca y la reducción en el número de jornales por año
La reducción del precio de café hasta un 40%, no tiene un efecto importante sobre el uso del suelo en la cuenca, determinado por los niveles de sedimentación o el incremento en el volumen de agua aportada, pero tiene un efecto notorio sobre la generación de empleo y los ingresos (Figura 3).

Figura 3. Términos de intercambio entre la reducción del precio del café y la cantidad de jornales (No. x 1000) y la cantidad de sedimentos generados (Tx1000)
Una forma de reducir el valor de los sedimentos que se dejan de producir es desarrollando prácticas de cultivo en las actividades de pancoger y café, que tengan potencial de reducir la pérdida de suelo y a la vez incrementar la productividad del cultivo. Asumiendo inversiones de $60.000/ha/año para prácticas de conservación en 751 ha en la cuenca, se podría mantener el ingreso de los productores y la reducción en los niveles de sedimentación con $6.000/TM de sedimentos que se deje de producir.
3.7 Organización y empoderamiento de la comunidad
La conformación voluntaria de 8 Comités Veredales de Participación (CVP) fue el punto de apoyo para socializar los resultados del proyecto y sensibilizar a la comunidad sobre su realidad. El desarrollo alcanzado por los CVP los llevó a decidir de manera autónoma la creación de la Asociación de Veredas de la Selva de Florencia y la cuenca del río San Antonio (ASVESELVA), como ente jurídico autónomo que los agrupara y representara.
La gestión desarrollada por ASVESELVA facilitó la elaboración del diagnóstico y el proceso de capacitación gracias al poder de convocatoria alcanzado. Las prioridades de capacitación fueron generadas en consenso e incluyeron los siguientes talleres: conformación de reservas de la sociedad civil, dotación de recursos y potencial de producción de la cuenca del río San Antonio, posibilidades económicas de la conservación, técnicas de negociación y estrategias para la solución de controversias.
El reconocimiento de la capacidad productiva de la cuenca, de generación de empleo, de opciones futuras para el desarrollo de empresas basadas en la biodiversidad de la selva, tales como su valor de existencia, ecoturismo, servicios ambientales, agricultura sustentable, extractivismo y bioprospección (Vogel, 1996), temas tratados en los eventos de capacitación, condujo a un mejor posicionamiento de los campesinos en el proceso de venta de los predios, al punto de obligar a la empresa a revisar los avalúos iniciales y la redefinición de estrategias. El proceso de organización favoreció dicho posicionamiento, no obstante las enormes debilidades en su fase inicial, gracias a que el proceso no fue secuencial sino paralelo.
Los resultados del modelo de optimización indican que existen escasas posibilidades para capturar recursos externos con el argumento de generar cambios en el uso del suelo que reduzcan los índices actuales de sedimentación y que incrementen el aporte de agua al proyecto hidroeléctrico. No obstante, la Ley 99 de 1993 (Ley del Medio Ambiente), señala la obligatoriedad de la empresa que administra el proyecto de transferir el 6% de los recursos de la venta en bloque de energía en procesos de conservación y desarrollo. El 3% se destina a la Corporación Autónoma Regional, en este caso CORPOCALDAS, para invertir en mejoramiento ambiental y saneamiento básico en las cuencas aportantes, el 1.5% para el municipio donde está construida la presa y el 1.5% restante para distribuir en los municipios que representen las microcuencas aportantes de agua a la represa (Art 45 de la ley 99 de 1993 "transferencias del sector eléctrico"). La venta anual de energía en bloque se estima en 70 millones de dólares, de los cuales $4.200.000 USD deben ser reinvertidos por la empresa. De ellos, $1.050.000 USD deben invertirse en los municipios de las cuencas aportantes. La cuenca del río San Antonio posee el 5.2% del área total de la cuenca aportante (3.972 de 77.000 ha), pero, de acuerdo con los resultados de la investigación realizada, aporta el 8.5% del agua al proyecto (7.2 de 84.3 m3/segundo). Significa que la comunidad dispone ahora de un mecanismo de presión para la definición de prioridades y asignación de los recursos. Si la distribución de los recursos se hace con base en el área, la cuenca del río San Antonio debería recibir $54.600 USD por año. Sin embargo, si la distribución se hace con base en el aporte de caudales, la cuenca debería recibir $89.250 USD por año, es decir, 63% más de lo que le correspondería con base en el área.
El reconocimiento de las escasas opciones de capturar recursos para propiciar procesos agrícolas de menor impacto sobre la pérdida de suelo, debido a que el momento oportuno de intervención por esta vía estaría después de 80 años de construida la presa, ha llevado a la comunidad a identificar la educación como prioridad y estrategia para propiciar el desarrollo. Gracias a esta percepción de la comunidad, se cuenta a nivel local con un Programa de Educación Ambiental de la Universidad de Caldas bajo la modalidad presencial concentrada, en el cual participan 38 estudiantes de Florencia y las comunidades vecinas. De manera paralela, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) viene realizando un programa de adiestramiento de 20 jóvenes campesinos en el Programa de Formación de Trabajadores Calificados en Recursos Naturales.
No obstante que la Ley 99 de 1993 establece que en la adquisición de áreas o ecosistemas de interés estratégico para la conservación de los recursos naturales, la sociedad civil debe participar en su definición, proceso de adquisición y administración, la compra de predios con fines de conservación en la Selva de Florencia se ha realizado sin el concurso de los actores locales. Como un paso más en el proceso de empoderamiento de la comunidad local, unido a la información técnica y a la capacitación, los campesinos vienen trabajando en una propuesta de conformación de reservas naturales de la sociedad civil, como estrategia autónoma para garantizar la conservación, restauración y desarrollo sostenible de la Selva de Florencia, en consecuencia con lo que expresa Panayotou (1996): los recursos naturales como bien del Estado se vuelven propiedad de nadie y pronto llegan a convertirse en "no recursos" para todos. La propuesta está amparada en la misma Ley 99 de 1993 que privilegia el rol de la sociedad civil en la planificación y manejo de los recursos naturales.
Por iniciativa y gestión de ASVESELVA, se logró la conformación de 2 mesas de concertación con la participación de los representantes de la Alcaldía de Samaná, como instancia política local, de CORPOCALDAS, como autoridad ambiental regional, y de HIDROMIEL, empresa que construye el complejo hidroeléctrico Miel I. Los resultados más importantes de las mesas de concertación hasta ahora realizadas son haber logrado el reconocimiento de la comunidad como actor del proceso de desarrollo y de conservación de los recursos naturales y haber abierto un espacio de negociación y de toma de decisiones con participación de la comunidad. Merece destacarse igualmente, que fruto de la discusión organizada de las mesas, CORPOCALDAS ha entregado a ASVESELVA la vigilancia y control de los predios adquiridos y ha solicitado su intervención activa en la definición de un Plan de Manejo para la reserva, proceso actualmente en negociación.
4. CONCLUSIONES
Los ingresos actuales de los productores son relativamente altos y suficientes para propiciar un estándar de vida mejor que lo que podrían generar en la ciudad, si se considera que aun en las zonas de menor productividad se logran ingresos superiores a un salario mínimo, sin considerar como costo los cultivos de pancoger que utiliza el productor para autoconsumo. Los parámetros encontrados de uso consuntivo del agua en actividades agropecuarias y de producción de sedimentos no son indicativos de un impacto ambiental demasiado negativo de las actividades agropecuarias que se desarrollan en la cuenca. Si bien no se intentó valorar el impacto sobre la biodiversidad, el hecho que una proporción muy alta de la cuenca se mantiene en bosque y rastrojos señala que los productores están manteniendo algún nivel de biodiversidad en la cuenca.
Los argumentos anteriores deberían ser suficientes para que no se justifique la decisión de la institución regional encargada de los recursos naturales de adquirir la propiedad de los predios de la Selva de Florencia con el argumento de contribuir a la conservación de la biodiversidad y a la solución de los problemas de pobreza, desplazando la población que ocupa actualmente la cuenca. La experiencia indica que la declaración de la propiedad del Estado ha conducido a que más de la mitad de los recursos forestales existentes en los años inmediatos a la segunda guerra mundial haya desaparecido, con muy baja rentabilidad social (Panayotou, 1996). El hecho que los recursos de la Selva de Florencia sean propiedad del Estado no significa que tengan que ser administrados por él. Resulta urgente aprovechar los espacios abiertos en las mesas de concertación para identificar mecanismos participativos para la planeación, gestión y administración de los predios adquiridos, para no replicar las experiencias negativas. Se requiere también avanzar en el acompañamiento al proceso de adquisición de predios con el fin de evaluar si efectivamente la compra de predios por parte de la autoridad ambiental regional se traduce en un futuro en una estrategia para el mejoramiento de los recursos naturales y la reducción de la pobreza.
Los cambios en las prácticas de cultivo sugieren un impacto tan pequeño sobre la producción de agua disponible, que no resulta un escenario atractivo para la represa y, por ende, no constituye un término de negociación importante para los productores, máxime si se tiene en cuenta que ellos no pueden controlar su aporte a la represa.
La situación parece similar en relación con la producción de sedimentos para la represa, en la medida que los niveles de pérdida de suelo son relativamente bajos y para conseguir cambios sustanciales en el uso del suelo en la cuenca se requiere una inversión mayor a la que la represa debería estar dispuesta a financiar por la internalización de las externalidades por reducción de sedimentos ($2.560/TM). Debe entenderse que la represa se encuentra apenas en construcción, de tal manera que los resultados sugieren que en las actuales circunstancias no es el momento óptimo de intervención.
A pesar de que las condiciones de la región son las ideales para causar una alta degradación del suelo, los resultados muestran una importante racionalidad para el manejo del suelo y un ajuste de los sistemas de producción para reducir las pérdidas por erosión que los hagan estables en el largo plazo:
En general, la situación actual parece muy estable pues prácticamente parece imposible modificar las prácticas actuales de cultivo. Según el modelo, la reducción del precio del café en un 40% sería insuficiente para propiciar cambios en el uso del suelo dado que si se dispone de mano de obra familiar, el café sigue siendo la mejor opción para productores pequeños en regiones con pendientes pronunciadas. También debe considerarse que no existen alternativas de producción distintas a pastos, lo que significa que se debería esperar muy bajo impacto de la modificación de las técnicas de cultivo en el incremento de la erosión. Bajo estas condiciones se vislumbra más fácilmente un incremento en los niveles de pobreza, por reducción de los precios del café, que en los de erosión.
No obstante los argumentos anteriores, el modelo señala que existen escenarios de reducción de sedimentos que pueden ser objeto de negociación con la represa. Un escenario de beneficio para ambas partes (mantener ingresos para los productores y menores sedimentos para la represa) se puede conseguir con una inversión compartida orientada a que los productores desarrollen prácticas de cultivo con menor impacto sobre el suelo, lo que significa desarrollar tecnologías de producción de pancoger y de café que reduzcan la erosión e incrementen la productividad para mantener el ingreso.
Los movimientos masales de tierra (derrumbes) parece que están haciendo un mayor movimiento de suelo y, por ende, los que tendrían un mayor efecto en el desempeño de la represa. La investigación realizada no permitió identificar los factores tecnológicos y de infraestructura (construcción de carreteras, p. ej.) que determinan la presentación y la magnitud de dichos derrumbes.
La investigación señala las bondades que tienen este tipo de modelos para simular escenarios que no son factibles de llevar a cabo en la práctica y para entender los términos de intercambio entre los criterios para la conservación, la generación de empleo y la productividad de los campesinos. Sin embargo, como lo mencionan Rivera y Estrada (1996), los modelos tampoco responden todas las inquietudes. Preguntas claves como ¿cuál sería la mejor tecnología a utilizar?, ¿a quien se deben orientar las acciones de transferencia?, ¿cuáles son los beneficios sociales y ambientales de la adquisición de predios con fines de conservación?, ¿qué factores determinan la presentación y magnitud de los movimientos masales?, deben ser resueltas utilizando otras metodologías.
La información generada por los modelos constituyó un punto de partida para la valoración de los recursos que poseen los productores, la interiorización de dichos valores y la forma como ellos podrían plantear los términos de una eventual negociación con quienes diseñan las políticas ambientales y quienes se benefician de manera directa del proceso de conservación, como son los consumidores de energía y la empresa que administra el proyecto hidroeléctrico. Como lo menciona Panayotou (1996), la organización de la sociedad civil tiene un papel crítico que jugar en la transición de la economía y de la sociedad, de su línea actual ineficiente e insostenible, a una eficiente y sostenible. Una comunidad local empoderada, como la que comienza a consolidarse en la Selva de Florencia gracias a la capacitación, la organización formal, la información generada y socializada, la apropiación paulatina de los procesos y la apertura de espacios de negociación (como las mesas de concertación, p. ej.) es útil para (a) generar y diseminar información sobre causas y consecuencias de los problemas ambientales y el efecto inadecuado de algunas políticas, (b) incrementar las oportunidades para que la gente opine y elija, y (c) agrupar las voluntades de grupos sociales con escaso poder político y económico para ejercer presión sobre los gobiernos y propiciar reformas políticas (Panayotou, 1996). Si bien las mayores preocupaciones de la comunidad durante el proyecto estuvieron relacionadas con el proceso de adquisición de predios por parte del Estado, los mejores espacios de actuación de la organización en un futuro inmediato guardarían relación con la planificación y la administración de la reserva y con la distribución de los recursos que se generen por la venta de energía.
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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AGRADECIMIENTOS:
Los autores agradecen al Dr. Guillermo Carvajal de CORPOICA por su contribución en el análisis de componentes principales, y a José Fern